El Papa pide hablar con libertad

imagesReligión Digital 08 de octubre de 2015 a las 17:05

El papa Francisco instó a los participantes del Sínodo, que comenzó el pasado lunes, a que eviten pensar que existen “complots” o “manipulaciones” y que se tengan confianza, explicó hoy el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. Lombardi fue llamado por la prensa a responder sobre la expresión del papa, que habló de”hermenéutica de la conspiración” en su discurso del pasado martes a los llamados “padres sinodales”, y que fue publicada por un participante, pero no comunicada por el Vaticano.
El portavoz vaticano no desmintió que el papa dijera esas palabras y explicó que así Francisco quiso expresar “que hay que tener una plena confianza los unos en los otros, estar convencidos de lo que se expresa, y que el proceso sinodal se celebra en plena libertad y expresión sincera de las propias opiniones”.
Y “que no se puede pensar que hay complots y personas que intentan manipular la visión del Sínodo desde el interior o el exterior”, añadió Lombardi interpretando las palabras del papa.
Les instó, agregó el portavoz vaticano, a que esta asamblea que trata temas relacionados con la familia, “sea un proceso, un intercambio de comunicación que se realice con sinceridad y tranquilidad”.
La prensa italiana destaca hoy en algunos artículos cómo algunos participantes – cardenales y obispos – criticaron la metodología utilizada y criticaron que el Sínodo esté “pilotado para tomar un camino aperturista”.
Estas críticas llevaron al papa, explica la prensa, a tomar la palabra el martes para hablar de la “hermenéutica de la conspiración”.
Las sesiones del Sínodo continúan en estos días y desde ayer se reúnen los círculos menores, los grupos por idiomas en los que se ha dividido a los 270 padres sinodales, para redactar una primera análisis.
En la rueda de prensa diaria que ofrece el Vaticano sobre el Sínodo, el cardenal italiano Edoardo Menichelli defendió hoy que se hable en la asamblea del papel de las mujeres y de los homosexuales, ya que dijo, “son hermanos que viven en el contexto de una familia”.
Por su parte, el obispo sirio católico Ignace Youssif III Younan explicó el problema de las familias divididas y destrozadas al escapar del infierno que es actualmente Siria e Irak. “Traemos al Sínodo la voz de las personas perseguidas en nuestros países, nos sentimos olvidados y traicionados por Europa y América”, ha indicado dirigiéndose a los poderosos a los que ha pedido que ayuden a que la situación cambie.
El patriarca ha comentado cómo las familias cristianas allí están rotas y separadas porque hacen todo lo posible para salir del infierno de Irak y Siria huyendo de la inseguridad y la persecución. “Tenemos cientos de personas que son rehenes de terroristas islámicos, es un fenómeno catastrófico de larga duración”, ha denunciado.
También ha criticado que los medios de comunicación solo están destacando del Sínodotemas que únicamente importan a Occidente, dejando a un lado los temas de familia que son universales.
Concretamente, sobre el concepto de matrimonio ha explicado que los cristianos hacen diferencia entre: matrimonio como sacramento y otras uniones entre personas. Asimismo, ha lamentado el hecho de que en Medio Oriente no supieran convencer a las nuevas generaciones a permanecer donde el Cristianismo tuvo sus orígenes.
Por su parte, el arzobispo de Ghana, monseñor Palmer-Buckle ha denunciado que los malos gobiernos africanos obligan a los jóvenes a huir por el desierto y ha explicado que han trabajado juntos con gran deseo, en lo que se refiere a los jóvenes que cruzan la zona de Magreb.
Sobre el matrimonio homosexual, ha comentado que es muy triste que un país decida sobre otro diciendo ‘hay que hacer esto’ y ha recordado que para la preparación del Sínodo todos los obispos de África han tenido reuniones y han publicado documentos sobre la familia.
En este sentido, el arzobispo de Ancona, monseñor Edoardo Menichelli, ha señalado que este es un Sínodo del pueblo al verse reflejado el resultado de la contribución de las diócesis.
Por otro lado, los matrimonios intervienen este año en el Sínodo dedicado a la Familia como auditores y exponen ante la Asamblea de cardenales, obispos, sacerdotes y expertos sus experiencias concretas de pareja, padres o abuelos. Así hicieron el pasado 5 de octubre los cónyuges mexicanos Gertrudiz Clara Rubio de Galindo y Andrés Salvador Galindo López, Secretarios Ejecutivos de la Comisión Episcopal para la Familia de la Conferencia Episcopal, Secretarios del CELAM para la zona de México-Centroamérica. El 6, durante la tercera congregación general intervino el matrimonio sudafricano formado por Buysile Patronella Nkosi y Meshack Jabulani Nkosi, Miembros del Comité Asesor para el Consejo Nacional de la Familia de la Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Sudáfrica.
Los esposos Galindo Rubio, que están casados desde hace 45 años y tienen dos hijos y cuatro nietos, recordaron que sus primeros años fueron difíciles, sobre todo debido a los problemas económicos que encontraron y que incluso algunos familiares les aconsejaron separarse por ese motivo. ”A pesar de la insistencia para que dierámos ese paso, Andres y yo -afirmó Clara Rubio- decidimos luchar contra el desequilibrio que habia provocado aquel suceso y sacar adelante nuestro matrimonio y Ia familia que empezábamos a formar, aunque esta decisión fue sin tener una conciencia clara de lo que significaba el sacramento del matrimonio. Poco tiempo después, gracias a Dios tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia de relacion en el Encuentro Matrimonial Católico, en donde aprendimos a comunicarnos, a saber perdonar, pero sobre todo a conocer cual era el plan de Dios para nosotros como matrimonio y como familia. Y así seguimos luchando por nuestra relación, pero ahora con un poco mas de conciencia de acuerdo al plan de Dios”.
Años después, en otra época de dificultades económicas, después de visitar la basílica de Guadalupe, decidieron colaborar con la Pastoral Familiar de su diócesis. La decisión les llevó a dar su aportación en diversos lugares de Centroamérica, donde a lo largo de los años han constado que ”los grandes problemas por lo que pasan las familias son provocados por factores sociales, culturales, políticos, educativos, económicos y religiosos y el matrimonio y la familia, se ven debilitados y frágiles, y su propia fuerza necesita ser rescatada a traves de la formación y enseñanza de su identidad y misión”. Para ello, concluyó Rubio la pastoral de la familia, requiere en este tercer milenio, ”pastores enamorados del proyecto de Dios” que acompañen y formen a las familias para que descubran y vivan ”su identidad y su misión”.
El 6 de octubre hablaron ante los Padres Sinodales el matrimonio Nkosi casados desde hace 35 años con 5 hijos y ocho nietos. Tres de sus hijos, como relató Jabu Nkosi, han contraído matrimonio católico con personas no católicas, pero caminan ”con dos credos y un solo amor”. Uno de sus yernos y una de sus nueras quieren convertirse al catolicismo y en la próxima Pascua, en 2016, serán acogidos en la Iglesia Católica.
El matrimonio ha acompañado a lo largo de 33 años a muchos jóvenes con los que han compartido su experiencia de vida, la palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. ”Les hemos transmitido- dijo Jabu Nkosi- la Buena Nueva del amor de Dios por nosotros a través de su Hijo Jesucristo. Y nosotros en nuestra vida de cada día tratamos, a través de la gracia de Dios, de ser una buena noticia para el otro, para las parejas jóvenes y para el mundo. Esto es posible dejando que la Palabra de Dios, Cristo mismo, sea nuestra brújula”.
”Tenemos y hemos tenido nuestros numerosos retos: quizás el no ver las cosas de la misma manera o el hacerse daño el uno al otro de alguna forma -prosiguió- pero nuestra redención siempre ha sido tratar de ser lo suficientemente humilde como para decir. ”Lo siento”. Las palabras del Santo Padre, “perdón, gracias y ¿puedo?” son indispensables si queremos vivir en paz y armonía en nuestra familia. Es importante recordar decirse el uno al otro ”Te amo” y decírselo también a los niños. El Papa Benedicto XVI en su encíclica ”Caritas in Veritate” destacaba la importancia del amor como el principio vital de la sociedad, el lugar donde una persona aprende el bien común, ya que la familia es el primer lugar donde, una nueva persona aprende a amar, a perdonar, experimenta el perdón y aprende a compartir”.
”La decisión que tomamos hace 35 años es la que seguimos tomando todos los días para cuidar unos de otros en la familia y para ser fieles el uno al otro como cuando nos comprometimos a amar para siempre. En la sociedad moderna que, desgraciadamente, ha desarrollado una cultura de usar y tirar, este tipo de compromiso parece una tontería y es ridiculizado y desaconsejado. Los jóvenes, entonces, tienden a tener miedo de casarse y consideran este compromiso como una carga. Nosotros estamos llamados a animarles a emprender el viaje del Santo Matrimonio mirando a Cristo como su nueva esperanza”.
”Hemos experimentado la nueva vida que nace, y hemos visto a nuestros padres ayudarnos a criar a nuestros hijos. También les hemos visto envejecer, volverse más frágiles y les hemos cuidado hasta que han acabado su existencia. Hemos visto a nuestros hijos volverse padres y a nosotros mismos ser ahora un apoyo para ellos y sus familias. Seguimos transmitiéndoles nuestra fe, todos los valores cristianos y la cultura de “Ubuntu” – humanitarismo. Nos da alegría y satisfacción y ha hecho nuestra vida más rica y plena a través de la gracia de Dios”, finalizó Nkosi.
“Es una hermosa experiencia, afirma el arzobispo de Mérida, Venezuela, Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo, explicando que es el tercer Sínodo en el que participa”. Entrevistado por el jesuita Guillermo Ortiz de Radio Vaticano, el prelado reconoce que “la metodología del Sínodo ha avanzado muchísimo y es mucho más participativa”. El trabajo en los círculos menores – dice – permite un intercambio de ideas y puntos de vista en un clima de fraternidad y enorme libertad, tal como lo señaló el Papa.
Además el arzobispo de Mérida habla de la actitud del Santo Padre, “que llega antes que todos – dice – y saluda a todos” y esto contribuye a crear un clima especial.
“Se habla de las familias y con las familias, con un profundo sentido de humildad, que he visto en las intervenciones, sin condenar, ni dar recetas”. Se trata – recalca – de “acompañar la situación que se vive hoy, en una sociedad en cambio, por los nuevos referentes que hay”. Y agrega: “La Iglesia quiere ser servidora de humanidad, acompañar y ofrecer al mundo entero, ternura, compasión, misericordia, respeto y ayuda mutua que todos necesitamos”. “Estamos con el mejor deseo de servir y ayudar”.
Asimismo Mons. Porras Cardozo explica la necesidad que tiene la familia venezolana de vivir en paz y superar la división y la exclusión que reinan en el país.
Con gran esperanza y alegría, el obispo de Mérida relata además que está en contacto a través de las redes sociales con sacerdotes y personas que están pendientes del trabajo del Sínodo y unidos en la oración, deseando que haya un aliento, para beneficio de toda la sociedad.

«El tema de la familias es trascendental no sólo para la Iglesia, sino para el mundo entero», reitera el Obispo de León, Nicaragua, Mons. César Bosco Vivas Robelo, entrevistado por el jesuita Guillermo Ortiz.
Con su profunda satisfacción por la importancia del tema tratado y por el buen desarrollo y participación en los trabajos sinodales, Mons. Vivas hace hincapié en que se han expuesto con mucha libertad los pensamientos sobre lo que propone el instrumento de trabajo. Y en los Círculos menores se van tratando, parte por parte, para ofrecer al Papa Francisco un documento que le pueda servir en su magisterio para orientar a la Iglesia universal, acompañando a las familias.
El prelado nicaragüense presenta asimismo la religiosidad de la familia en Nicaragua, su respeto al sacramento del matrimonio, su testimonio de que «Cristo es razón de felicidad para las familias, aliento para superar los numerosos problemas y para poder orientar a los hijos en un mundo muy complicado».
Uno de los grandes beneficios de la cumbre sinodal es el de «clarificar algunos aspectos que preocupan a la familia en el plano cultural, como el de la ideología de género», señala el Obispo de León, que habla también de la religiosidad nicaragüense y de las devociones tan enraizadas y hermosas: la piedad mariana, en especial a la Inmaculada, y la Eucarística.

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