La Iglesia avanza o retrocede

En la Iglesia ha comenzado a levantarse la pregunta: ¿hará el Papa Francisco cambios significativos? ¿Reformará la Curia romana? ¿Desarrollará la doctrina en materias de moral sexual?

Hasta ahora su estilo “franciscano” ha impactado. La Iglesia, para anunciar a Cristo, no puede ser rica ni displicente ni cortesana. La Iglesia tendrá que hacerse humilde, pobre y solidarizar con los pobres, tendrá que ser por cierto un Iglesia que no excluye a nadie. Sin embargo, muchos comienzan a decir que muerto este Papa volveremos a lo de siempre. ¿Qué pensar?

La interrogante más importante acerca del tema del Sínodo sobre la familia a realizarse en octubre, es acaso se levantará la prohibición que impide que los divorciados vueltos a casar puedan comulgan en la misa. La última palabra la tendrá Francisco. Pero la recomendación del Sínodo puede pesar muchísimo.

¿Cómo van las cosas? La semana recién pasada fue publicado el Instrumentum laboris que recoge las respuestas de todas las iglesias del mundo al cuestionario que se les envió después del Sínodo del año pasado. El resultado ha decepcionado a muchos. Comparto la impresión de una cierta pobreza y en algunos puntos de un franco paso atrás. Sin embargo, hay también aspectos positivos. Quisiera subrayarlos.

Es importante notar que nuevamente se advierte en este documento un cierto giro doctrinal en favor del respeto por las decisiones libres y en conciencia de las personas al momento de orientar su vida sexual, afectiva y familiar. Los puntos de partida, el lugar en que se encuentran de hecho las personas, no son menos importantes que el ideal que la Iglesia les plantea. Mucho más se podría decir sobre este asunto tan complejo. Pero, a modo de ejemplo, la doctrina de Humanae vitae sobre la contracepción, aun manteniéndose, se nos dice que debe ser interpretada en conciencia. Alguien pensará que esto es poco. Pero el desplazamiento del énfasis puede llegar a ser decisivo.

El documento, sobre todo, es felizmente novedoso en el asunto más complejo y el más importante. Si se leen con atención las secciones correspondientes (120–123), nos encontramos con que se nos ofrecen antecedentes plurales para dar o negar la comunión a los divorciados vueltos a casar. Así se prepara mejor la reunión del Sínodo. Lo nuevo, empero, no es recordar el documento del Cardenal Ratzinger sobre esta materia o el del Pontificio Consejo para Textos legislativos. Estos deben remirarse ciertamente. Pero la demanda eclesial que trasunta el Instrumentun laboris es la de un pueblo creyente que quiere terminar con las exclusiones e integrar a todas las personas a la eucaristía. Cito el texto principal:

“De muchas partes se pide que la atención y acompañamiento de los divorciados vueltos a casar civilmente se orienten hacia una siempre mayor integración en la vida de la comunidad cristiana, teniendo cuenta del punto de partida de las diversidad de situaciones. Aun manteniéndose firme las sugerencias de Familiaris Consortio 84, han de ser repensadas la formas de exclusión actualmente practicadas en el campo litúrgico-pastoral, en el educativo y en el caritativo. Desde el momento que estos fieles no están fuera de la Iglesia, se propone reflexionar sobre la oportunidad de hacer caer estas exclusiones. Además, siempre para favorecer una integración mayor de ellos en la comunidad cristiana y dado el rol insustituible de los padres, es necesaria una atención específica a sus hijos en razón del preeminente interés de los menores” (121).

El texto acusa el influjo de posturas teológicas como la de la Iglesia alemana contenida en el notable Dossier alemán (cf. http://www.centromanuellarrain.uc.cl). No se trata de ofrecer la comunión a los divorciados vueltos a casar como si nada hubiera ocurrido. Han de ponerse condiciones objetivas y reglamentar una readmisión (122-123). No solo porque la seriedad de la vida cristiana debe ser reconocida públicamente, sino también porque ha de cuidarse a las mismas personas que han fracaso en su vida. Ellas necesitan ser ayudadas para que hagan un proceso de auténtico crecimiento humano.

Considero que este planteamiento representa un paso adelante respecto del Intrumentum laboris anterior (2014), de la Relatio final e incluso de la Relatio previa recordada como la más audaz.

Al ser elegido Papa, se le pidió a Francisco la esperada reforma de la Curia romana para superar los problemas del gobierno de la Iglesia. Pero el Papa salió con otras cosas: con una impresionante opción por los pobres e impulsando cambios en materias de moral sexual y familiar. Si Francisco hace cambios a la Curia los católicos no los advertirán en lo inmediato. Pero si decide no dar la comunión de los divorciados vueltos a casar la frustración en la Iglesia será enorme.

Hasta ahora el abismo entre la doctrina oficial y la práctica de los católicos es profundo (Cardenal Kasper). Si además es creciente, dentro de poco se verá si se sigue ahondando o se logra achicarlo. Se retrocede o se avanza.

Jorge Costadoat

El Mostrador

6 julio 2015

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