Instrumentum Laboris: Admisión a la comunión de los divorciados vueltos a casar

El instrumentum laboris (2015) recién publicado, que recoge las  respuestas de los  episcopados de todo el mundo a las lineamenta del Sinodo de 2014, abre puertas a la posibilidad al término de la exclusión de la comunión eucarística de los divorciados vueltos a casar.

Traducción de los números respectivos:

La integración de los divorciados vueltos a casar civilmente en la comunidad cristiana

120. Texto los lineamenta (51) Las situaciones de los divorciados vueltos a casar también exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que los haga sentir discriminados y promoviendo su participación en la vida de la comunidad. Hacerse cargo de ellos, para la comunidad cristiana no implica un debilitamiento de su fe y de su testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial, es más, en ese cuidado expresa precisamente su caridad.

121. De muchas partes se pide que la atención y acompañamiento de los divorciados vueltos a casar civilmente se orienten hacia una siempre mayor integración en la vida de la comunidad cristiana, teniendo cuenta del punto de partida de las diversidad de situaciones. Aun manteniéndose firme las sugerencias de Familiaris Consortio 84, han de ser repensadas la formas de exclusión actualmente practicadas en el campo litúrgico-pastoral, en el educativo y en el caritativo. Desde el momento que estos fieles no están fuera de la Iglesia, se propone reflexionar sobre la oportunidad de hacer caer estas exclusiones. Además, siempre para favorecer una integración mayor de ellos en la comunidad cristiana y dado el rol insustituible de los padres, es necesaria una atención específica a sus hijos en razón del preeminente interés de los menores

Es bueno que estos caminos de integración pastoral de los divorciados vueltos a casar civilmente, sean precedidos de un oportuno discernimiento de parte de los pastores acerca de la irreversibilidad de las situaciones y la vida de fe de la pareja en una nueva unión, sean acompañados de una sensibilización de la comunidad cristiana en orden a una acogida de las personas interesadas y sean realizados según una ley de gradualidad (cf. FC, 34), respetuosa de la maduración de las conciencias.

Vía penitencial

122. Texto de los lineamenta (52) Se reflexionó sobre la posibilidad de que los divorciados y vueltos a casar accediesen a los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía. Varios Padres sinodales insistieron en favor de la disciplina actual, en virtud de la relación constitutiva entre la participación en la Eucaristía y la comunión con la Iglesia y su enseñanza sobre el matrimonio indisoluble. Otros se expresaron en favor de una acogida no generalizada a la mesa eucarística, en algunas situaciones particulares y con condiciones bien precisas, sobre todo cuando se trata de casos irreversibles y vinculados a obligaciones morales para con los hijos, quienes terminarían por padecer injustos sufrimientos. El eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano. Todavía es necesario profundizar la cuestión, teniendo bien presente la distinción entre situación objetiva de pecado y circunstancias atenuantes, dado que «la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas» a causa de diversos «factores psíquicos o sociales» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1735).

123. Para afrontar esta temática, hay un común acuerdo sobre la hipótesis de una itinerario de reconciliación o vía penitencial, bajo la autoridad del obispo, para los fieles divorciados vueltos a casar civilmente, que se encuentran en situación de convivencia irreversible. En referencia a Familiaris Consortio 84, se sugiere un itinerario de toma de conciencia del fracaso y de las heridas producidas por su causa, con arrepentimiento, comprobación de una eventual nulidad del matrimonio, empeño en la comunión espiritual y decisión de vivir en continencia.

Otros, por vía penitencial entienden un proceso de clarificación y de nueva orientación, después del fracaso vivido, acompañado de un presbítero destinado a este efecto. Este proceso debería conducir al interesado a un juicio honesto sobre su propia condición, en el cual el mismo presbítero pueda formarse un juicio para poder hacer uso de la potestad de atar y de desatar en modo adecuado la situación.

En orden a profundizar acerca de la situación objetiva de pecado y de imputabilidad moral, algunos sugieren tener en consideración la Lettera ai Vescovi della Chiesa Cattolica circa la recezione della Comunione eucaristica da parte di fedeli divorziati risposati de la Congregación para la Doctrina de la fe (14 settembre 1994) y la Dichiarazione circa l’ammissibilità alla santa Comunione dei divorziati risposati del Pontificio Consejo para Textos legislativos. (24 giugno 2000).

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