Relaciones pre-matrimoniales: respuestas de iglesias locales

Respuestas de algunas iglesias locales al primer cuestionario

Pregunta: ¿Es una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular la convivencia ad experimentum? ¿Es posible estimar numéricamente un porcentaje?

Respuesta de la Conferencia episcopal de Alemania

“En los comentarios de la diócesis, viene constatado de modo unánime, que la “convivencia prematrimonial”, no es solo un tema importante, sino más bien una realidad pastoral generalizada. Casi todas las parejas que piden el matrimonio religioso, ya conviven desde hace años (se estima que va desde el 90% al 100%). Esta realidad es valorada de modo positivo por los católicos, más o menos igual que el conjunto de la población, como lo demuestra una reciente encuesta. También aumentan los matrimonios de parejas que ya tienen hijos. Pero la convivencia no se ve tanto como un “experimento”, sino como un momento normal, una etapa preliminar del matrimonio, que es vivida como la oportunidad de afianzar la relación y en segundo momento contraer matrimonio, si es que la relación es estable. Considerando el vínculo permanente del matrimonio y con la conciencia de que una crisis matrimonial equivale a una profunda crisis existencial, muchos piensan que el matrimonio, sin una convivencia prematrimonial denota una irresponsabilidad” (n. 4,a).

Respuesta de la Conferencia episcopal de Bélgica

El cuestionario busca informa con esta rúbrica sobre la cohabitación antes y fuera del matrimonio, sobre los divorciados y los divorciados vueltos a casar y sobre las relaciones de las personas que viven en esta situación con respecto a la Iglesia y los sacramentos… Los firmantes mencionan en primer lugar que estas situaciones no se viven como algo difícil en nuestra sociedad: todos estos grupos pertenecen a la composición ‘normal’ de la comunidad.

Respecto de los cohabitantes, defienden una aceptación y un respeto hacia lo que puede parecer como un ‘matrimonio en devenir’. Al mismo tiempo, subrayan el valor del matrimonio como cumplimiento de esta relación. Se mencionan aquí tres grupos de cohabitantes cuya relación no están formalizada: los jóvenes con una perspectiva de futuro incierta en muchos aspectos, las personas heridas por la vida y que no se atreven a comprometerse, las personas de edad que, por diversas razones, no desean un compromiso total. Para todos estos grupos, los firmantes aconsejan la tolerancia, la hospitalidad y la proposición de un camino con Dios (n. 4).

Respuesta de la Conferencia episcopal de Japón

1.- Las parejas que se casan después de un período de convivencia no son raras. En base a las estadísticas del Ministerio de Salud y del wellfare (año 2011), el 17% de las parejas que se casan habían convivido en el año precedente al matrimonio.

2.- En una respuesta al cuestionario se lee: “casi todas las parejas que se han unido en matrimonio en los últimos años, han comenzado a vivir juntas por varios meses antes del matrimonio. Ninguna pensaba que esto contrastase con las enseñanzas de la Iglesia”.

3.- A veces, en la situación no es infrecuente de un partner católico y de uno no católico. El partner no católico no quiere casarse según la ley de la Iglesia. En otros casos, parejas que se habían alejado de la Iglesia vuelven después de años de convivencia o de matrimonio civil.

4.- En esta, como en muchas otras materias, un notable número de inmigrantes católicos en Japón tiene particulares necesidades pastorales.

5.- Hay muchos casos de católicos que han venido a Japón de otros países y han contraído matrimonio civil con no cristianos. En raros casos, a continuación el cónyuge japonés se hace católico, pero en muchas situaciones la pareja continúa viviendo la propia vida conyugal sin pasar a través de ningún procedimiento eclesiástico. En algunas parroquias rurales, en donde la mayoría de los católicos proviene de otros países, este es otro problema que se añade a muchos problemas pastorales que las comunidades deben afrontar. Ante todo, ya que estos católicos viven en ambientes culturalmente conservadores y participan activamente en la vida de sus parroquias y en la evangelización, es necesario evidentemente una respuesta urgente a su situación.

6.- La praxis pastoral de la Iglesia debe partir de la premisa de que la convivencia y el matrimonio civil fuera de la Iglesia han llegado a constituir la norma. La Iglesia debe ser un lugar en el cual estas parejas puedan encontrar una acogida que les permita reflexionar mayormente sobre estos temas.

7.- En la elaboración de una orientación pastoral puede ser importante recordar que la única vez en los evangelios en los cuales Jesús encuentra claramente a una persona en situación de convivencia fuera del matrimonio (la samaritana junto al pozo), no centra la atención sobre este aspecto. Trata por el contrario con gran respeto a la mujer y la transforma en una misionera.

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