Respuestas iglesia alemana

AlemaniaEste resumen está basado en las respuestas recibidas desde las 27 arquidiócesis alemanas, además de otras 20 importantes asociaciones e instituciones católicas, que debido al poco tiempo establecido por el sínodo, han utilizado diversos métodos de recogida de información y diversos procesos de aprendizaje, entre los cuales figuran informes de especialistas y comisiones, evaluaciones en diversos niveles, así como también entrevistas a una muestra de personas y encuestas on-line, con el análisis estadístico correspondiente.

A pesar que el lenguaje de las preguntas ha sido criticado frecuentemente como difícilmente comprensible, muchas personas y diversas comisiones han tomado la iniciativa de ocuparse del documento preparatorio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, y de transmitir a las diócesis las respuestas a las preguntas que contiene el documento. En esta fase preparatoria, también han podido expresarse parejas casadas y familias.

El resultado global de este resumen, está basado en una gran participación de los fieles. Ha sido notable el trabajo que han realizado, en un tiempo tan breve, tanto las personas individuales como las instituciones, las que se han preocupado del análisis y de la sistematización de los datos.

Esto pone en el centro, por un lado, la importancia y lo vital que son los temas propuestos y, por otro lado, un enorme interés en hacer llegar a la preparación del sínodo, los propios pensamientos y consideraciones.

Los obispos alemanes están agradecidos de todos aquellos que han formado parte de esto, especialmente porque es un trabajo en favor de la Iglesia.

1. SOBRE LA DIFUSIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA Y DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA EN RELACIÓN A LA FAMILIA

a) ¿Cuál es el real conocimiento de las enseñanzas de la Biblia, de la Gaudium et Spes, de la Familiaris Consortio y de otros documentos del Magisterio post-conciliar sobre el valor de la familia según la Iglesia Católica? ¿Cómo nuestros fieles son formados en la vida familiar según las enseñanzas de la Iglesia?

Muchos fieles conocen las enseñanzas de la Biblia, relacionadas con el matrimonio y la familia (por ejemplo la historia de la creación, el sexto mandamiento, el sermón de la montaña). Sin embargo, los documentos eclesiales son desconocidos, o conocidos por unos pocos y por lo tanto de poca importancia para la conducta personal. La mayoría de los creyentes piensan que la Iglesia tiene, por un lado, una actitud pro familia, pero por otro lado, posee una moral sexual lejana de la vida real. En principio, el lenguaje de la Iglesia y la posición autoritaria de todos sus documentos oficiales, no ayudan a despertar, ni a encontrar la comprensión y el consenso entre los fieles. Por lo tanto, es escasa la posibilidad de discusión en este tema.

Se proponen cursos de preparación al matrimonio y acompañamiento espiritual, para parejas y familias, tanto a nivel diocesano como parroquial, pero generalmente no se realizan. Si estas propuestas ponen el acento en la dimensión personal del matrimonio y de la familia (acercándose de este modo al espíritu de Familiaris Consortio), entonces se acepta el contenido. Gozan de gran consideración la enseñanza de competencias prácticas acertadas, como por ejemplo, aquellas respecto a la comunicación al interior de la pareja o de la educación de los hijos, pero un diálogo sobre la planificación familiar mediante el método natural, no suscita interés o es rechazado.

La doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia forma parte del programa de enseñanza de religión. En la pastoral juvenil, ella juega un papel menor. Solo en raras ocasiones, se habla de la familia católica en las predicas.

b) Allí donde se conocen las enseñanzas de la Iglesia ¿son éstas integralmente aceptadas? ¿Se verifican dificultades para ponerlas en práctica? ¿Cuáles?

Allí donde es conocida la enseñanza de la Iglesia, ésta es aceptada de modo parcial. La idea del matrimonio como sacramento, que comporta la fidelidad y exclusividad del cónyuge, así como la transmisión de la vida, es algo normalmente aceptado por los que se casan en la Iglesia. La mayoría de los fieles contrae matrimonio, con la perspectiva y la esperanza de que el vínculo dure toda la vida. En cambio, las afirmaciones de la Iglesia sobre las relaciones sexuales prematrimoniales, la homosexualidad, los divorciados vueltos a casar, y el control de la natalidad, son temas que encuentran poquísimos consensos o son rechazados abiertamente.

Para muchos, la imagen de la familia católica es demasiado idealista y lejana de la realidad. Muy pocas parejas le dan importancia a la enseñanza de la Iglesia respecto a la moral sexual y a la planificación familiar, que permite sólo el control natural de la natalidad. Muchos interpretan el celibato como expresión de una actitud crítica de la Iglesia hacia la sexualidad. Esto hace que sea más difícil para la Iglesia poder transmitir su enseñanza sobre el matrimonio y la familia.

c) ¿Cómo se difunden las enseñanzas de la Iglesia en el contexto de los programas pastorales a nivel nacional, diocesano y parroquial? ¿Qué catequesis se ofrece sobre la familia?

Existe una serie de medidas y propuestas. A menudo, la catequesis familiar se lleva a cabo dentro de la catequesis sacramental. Por ejemplo, en los cursos de preparación al matrimonio o haciendo participar y acompañando a los padres en la preparación de sus hijos a los sacramentos de la iniciación cristiana, especialmente bautismo y primera comunión.

La familia es al mismo tiempo sujeto y objeto de la catequesis, ya que la educación religiosa en la familia es irrenunciable para la transmisión y el aprendizaje de la fe. Sin embargo, por distintas razones, a menudo, a los padres les resulta difícil transmitir una educación religiosa a sus hijos. Como lo demuestra la praxis pastoral, aquí la Iglesia se encuentra con la tarea de apoyar y sostener las familias, como lugar de divulgación de la fe. Respecto al bautismo, es importante que los padres o quien ejerce la patria potestad, se preparen a la fiesta del bautismo de sus hijos y confronten la propia vida con el evangelio. En esto puede servir el hecho de reunirse con familias y grupos comprometidos en la comunidad parroquial. En el contexto pastoral, es tarea de la catequesis de primera comunión dejar claro que la familia, no obstante las diferentes realidades en donde los niños viven y crecen, es el lugar donde se puede encontrar a Cristo.

La pastoral de la familia, está profundamente arraigada en el ámbito de las diócesis en Alemania. En cada una de las diócesis, por ejemplo, existen responsables diocesanos para la pastoral familiar y para la preparación al matrimonio. La Conferencia Episcopal Alemana tiene un comité que se ocupa del matrimonio y la familia. En esta área se discuten los problemas que la sociedad pone al matrimonio y la familia y son evaluados, coordinados y se desarrollan iniciativas de pastoral familiar.

d) ¿En qué medida – y en particular en relación a qué aspectos – dichas enseñanzas son realmente conocidas, aceptadas, rechazadas y/o criticadas en ambientes extra eclesiales? ¿Cuáles son los factores culturales que obstaculizan la plena recepción de las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia?

Más allá de la Iglesia, la moral sexual católica se percibe como mera “moral de la prohibición” y sus argumentos y su lenguaje son juzgados como incomprensibles y lejanos de la vida real. Además, el hecho que la Iglesia se niegue a reconocer, social y jurídicamente, a las parejas del mismo sexo, es juzgado por los fieles como una discriminación basada en la orientación sexual.

Entre los factores sociales y culturales, que hacen difícil la comunicación de la doctrina de la Iglesia, hay un profundo cambio en el concepto de familia y una pluralización del mismo, así como la privatización de la moral sexual y de las relaciones humanas en general. Para la mayoría de las personas, los problemas respecto a la moral sexual, forman parte de la esfera íntima del individuo y de su pareja; sobre esto, las instituciones, solo pueden influir ofreciendo consejos, pero no dictando reglas. El cambio social y público, sobre los temas inherentes al matrimonio y la familia, es aceptado, pero siempre y cuando sea respetada la elección del individuo. La secularización de la sociedad y de la cultura, impide a la Iglesia comunicar la dimensión religiosa y espiritual del matrimonio y la familia. Para la mayoría de las personas, las afirmaciones teológicas son incomprensibles, tanto desde la perspectiva del lenguaje como de los contenidos. Se hace cada vez más difícil formular normas vinculantes que hagan justicia a las diferentes formas de vida, debido a su pluralización.

Estos hechos nos hacen comprender que la oferta de un asesoramiento sobre cuestiones tales como el matrimonio, la familia y la existencia, que la Iglesia propone, son muy valorados. En cambio, la teología del matrimonio y la moral sexual católica, encuentran muy poco consenso.

2.- SOBRE EL MATRIMONIO SEGÚN LA LEY NATURAL

a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto a nivel institucional, educativo y académico, como a nivel popular? ¿Qué visiones antropológicas se dan por sobrentendidas en el debate sobre el fundamento natural de la familia?

En la sociedad, el concepto de “ley natural” es casi desconocido. A nivel institucional y educativo, así como en la cultura cotidiana, prácticamente no juega ningún rol. Del mismo modo, en la interpretación ético-jurídica, en el ámbito académico, el concepto de ley natural se usa solo en raras ocasiones. Al mismo tiempo, existe una gran simpatía por la validez universal de los derechos humanos, aunque normalmente no se busca la fundamentación teórica. Es interesante cómo el artículo 6, §2 de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania, habla del derecho “natural” de los padres a cuidar y educar a sus hijos. Esta interpretación de la ley encuentra un amplio consenso en la población. Pero no existe una única visión antropológica universalmente aceptada. En los años pasados, especialmente después del discurso del Papa Benedicto XVI en el Parlamento Federal de Alemania, en septiembre de 2011, en los debates de la teología moral se ha despertado el interés por una definición de la relación entre la ética, las humanidades y la teología. Aquella vez surgieron ejemplos de pensamiento jurídico-natural. Aunque un aspecto explícitamente jurídico-natural no juega prácticamente ningún rol, sin embargo, la sociedad aprecia la convivencia exitosa de una familia y una pareja estable. La gente desea relaciones de pareja concebidas para permanecer en el tiempo y que sean fundadas en la seguridad del respeto al otro. Particularmente, para los adolescentes y adultos jóvenes, es muy importante llevar una buena vida familiar. Este amplio consenso social sobre lo importante que es para la persona tener buenas relaciones y estructuras familiares estables podría, eventualmente, abrir opciones para una filosofía moderna de la ley natural.

b) ¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?

El concepto de “ley natural” también es familiar para la mayoría de los fieles, pese a que en algunas respuestas, los creyentes rechazaron expresamente responder esta pregunta, diciendo que este concepto les resulta simplemente desconocido. Sin embargo, la realidad de la unión entre el hombre y la mujer, para muchos fieles es intuitivamente plausible, aunque no posee el carácter de vínculo absoluto. A menudo, no hay una estrecha relación entre amor, sexualidad y fertilidad como la esencia del matrimonio. Como resultado, muchos aspectos de la moral sexual de la Iglesia, en particular, las declaraciones del Magisterio respecto a los métodos de anticoncepción y sexualidad extraconyugal no se entienden o no son compartidas por la mayoría de los creyentes. En este contexto, es difícil para la Iglesia explicar su posición tanto respecto al campo de la homosexualidad activa como a los derechos de adopción para las parejas homosexuales.

c) ¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?

De hecho, la opinión de la mayoría de la población sobre cuestiones importantes relativas al matrimonio y la familia, se encuentra en conflicto frente a una ley natural de tipo tradicional. De modo cada vez más frecuente, amor y sexualidad por un lado y concepción de los hijos por otro, son vividos y experimentados, como dos proyectos de vida diversos y separados entre ellos.

Mientras por un lado las características generales del matrimonio -como la continuidad y su carácter claramente vinculante, como también el principio de la monogamia-, encuentran en la sociedad un amplio consenso, por otro lado, el principio de estricta indisolubilidad del matrimonio, con la consiguiente imposibilidad de contraer un nuevo matrimonio, es algo rechazado mayoritariamente. Una parte cada vez más grande de la población, también pone en duda la heterosexualidad de los cónyuges. En consecuencia, la tendencia va hacia la igualdad jurídica entre la convivencia homosexual y el matrimonio, que es aprobada por gran parte de la población.

Las instituciones civiles no explican, en absoluto, la dimensión de la ley natural. La idea de la ley natural, en el sentido de las normas derivadas de los hechos naturales, está en contradicción con una visión de la realidad más constructivista de la época moderna y postmoderna. Incluso dentro de la Iglesia, la ley natural, rara vez es explicada o profundizada; a menudo es decididamente marginada, en cuanto, no es posible articularla con un discurso ético moderno. En especial, una concepción estrictamente biologicista de “ley natural”, es fuertemente criticada, pues no va de acuerdo con la visión cristiana de la persona. Algunos sugieren ocupar el concepto bíblico y positivo de “orden de la creación”, en vez de aquel de “ley natural”. En cambio, una base argumentativa más personal, como aparece ya en los textos del Vaticano II (en particular en Gaudium et Spes), pero sobre todo también en Familiaris Consortio, es considerada como más adecuada, pues hace más accesible el rico contenido de la ética cristiana sobre la familia al hombre de nuestro tiempo.

d) ¿Cómo se deberían afrontar los desafíos pastorales que surgen cuando bautizados, no practicantes o que se declaran no creyentes, piden la celebración del matrimonio?

Si los bautizados no practicantes o aquellos que se declaran no creyentes, piden la celebración del matrimonio, se necesita, ante todo, reservar para ellos, una cálida acogida, animarlos y apoyarlos en su decisión de contraer matrimonio. Al mismo tiempo, es importante ofrecerles una preparación cristiana al matrimonio, que sea completa y de calidad, o también exigirla de modo vinculante. Las parejas jóvenes que han tomado la decisión de casarse, se encuentran en una fase de la vida especialmente importante de su relación de pareja, y en la que normalmente escuchan con buena disposición los consejos basados en una experiencia feliz de vida matrimonial y familiar. Si después de esto, en el contexto de la preparación al matrimonio se dan cuenta que, por un lado, la Iglesia tiene una alta valoración del matrimonio, del amor conyugal, de la sexualidad y de la vida familiar, y por otro lado aprenden habilidades útiles desde el punto de vista práctico -por ejemplo en la comunicación al interior de la pareja-, entonces, la preparación al matrimonio puede abrir la puerta a un nuevo acercamiento a la vida de fe.

Las parejas que después de la preparación al matrimonio, toman distancia explícita de la concepción cristiana del matrimonio, no pueden contraer matrimonio sacramentalmente valido, a causa de la falta de consenso. Pero al mismo tiempo, se debe tomar seriamente el deseo de tener una ceremonia religiosa, probablemente basado en un difuso sentimiento religioso. Las respuestas a esta pregunta, sobre cómo responder a la petición de estas parejas y acerca del deseo de obtener la celebración del matrimonio, son múltiples. En todo caso, antes de tomar una decisión concreta, se debe examinar cuidadosamente cada caso en particular. Si es necesario, una forma adecuada, podría ser una bendición de la pareja, sin tener que exigir el consentimiento matrimonial según el derecho canónico.

3.- LA PASTORAL DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO DE LA EVANGELIZACIÓN

a) ¿Qué experiencias han sido maduradas en las últimas décadas en orden a la preparación al matrimonio? ¿Cómo se ha tratado de estimular la tarea de evangelización de los esposos y de la familia? ¿En qué modo se puede promover la conciencia de la familia como “Iglesia doméstica”?

En las diócesis alemanas se han desarrollado numerosos y diversos modelos de cursos y conferencias de preparación al matrimonio. El espectro va desde un seminario que dura un día, hasta seminarios que duran el fin de semana; desde cursos en la noche, hasta numerosas reuniones de fin de semana. Las experiencias realizadas son muchas. Algunas diócesis cuentan que el número de participantes está disminuyendo; otras registran un reciente aumento en el número de participantes. Dependiendo de las diócesis, la participación va entre el 10 y el 60 por ciento de las parejas que se casan por la Iglesia; casi un tercio en promedio. Los seminarios especialmente, porque requieren más tiempo, son frecuentados por pocas parejas de novios. La entrevista de preparación al matrimonio, que hace el párroco o el encargado parroquial, es obligatoria para todas las parejas de novios, pero, normalmente no es utilizado como una oportunidad, para tener una conversación más profunda, sino que, esto queda en un contexto más bien formal. Generalmente, los novios lamentan un trato impersonal y formal de sus situaciones.

La misión evangelizadora de los cónyuges y de las familias es vista en el hecho, de que como matrimonio, con el paso de los años se vaya desarrollando como una convivencia de personas, capaz de mostrar un atractivo modelo cristiano de matrimonio. Pero también, la transmisión de la fe a las nuevas generaciones es vista como una verdadera misión evangelizadora de las familias. Numerosos momentos, dentro del ámbito diocesano o decanato o parroquial, organizados por asociaciones y movimientos, dan un impulso a esta misión evangelizadora. En efecto, son muchas las peticiones para seminarios sobre temas de educación. Desde 1971, las diócesis alemanas celebran cada año, un domingo dedicado a las familias. Con este fin, la secretaría de la Conferencia Episcopal Alemana, publica un cuaderno especial, que afronta temas y problemas actuales. Numerosas otras publicaciones y diversos periódicos dan un impulso a la vida familiar cristiana.

En Alemania, muy rara vez la familia es consciente de ser una Iglesia doméstica. En todo caso, es posible promover esta conciencia, haciendo comprender que se trata de toda la vida familiar, sin limitar la imagen de Iglesia doméstica solo a la oración en común. En Alemania, por una razón histórica –confesional, existen importantes aprehensiones frente a la realización de prácticas religiosas al interior del hogar.

b) ¿Se ha logrado proponer estilos de oración en familia, que sean capaces de resistir ante la complejidad de la vida y de la cultura actual?

En Alemania, hay una práctica multiforme de la oración familiar. En las familias cristianas, incluyendo todas las formas de oración con niños, se practica principalmente la oración antes de las comidas. También es una práctica común la oración de la tarde con los niños, pero cada vez menos familias son capaces de practicar y desarrollar la práctica de la oración comunitaria. Hay una gran demanda de gestos, signos, y palabras sencillas, que permitan, a las familias poder orar con los niños pequeños, sobre todo en lo cotidiano. Con este fin, se venden muchos subsidios simples y de uso fácil. Orar en familia, se transforma en un problema difícil, cuando los niños crecen. El nuevo libro de cantos y oraciones Gotteslob, pretende ser también una ayuda para el ejercicio de la oración en el hogar.

c) ¿En qué modo las familias cristianas han sabido realizar la propia vocación de trasmitir la fe en la actual situación de crisis entre las generaciones?

Especialmente en los años sesenta y setenta del siglo pasado, Alemania ha experimentado un conflicto generacional. Desde entonces, en las familias, ha mejorado mucho la relación entre las generaciones. Hoy en día, en lo relativo a la religión, los padres tratan de no obligar a los niños a nada. En este campo se busca evitar conflictos, en lugar de enfrentarlos.También en temas religiosos los propios padres se sienten inseguros, por lo que, en cuanto a la transmisión de la fe, a menudo se quedan sin palabras y delegan este tema, o bien se lo encargan a instituciones importantes como guarderías, iglesias y la escuela. En este contexto, han cobrado un rol importante los abuelos, que pareciera pueden transmitir mucho mejor la fe. Pero, incluso esto resulta difícil hoy, por el hecho de que muchas familias viven lejos de sus abuelos.

Durante el año, tienen una gran importancia, en la transmisión de la fe, la organización de las fiestas cristianas, pero también la celebración del bautismo, la primera comunión y la confirmación. Asimismo, en las conversaciones con los niños sobre temas como la muerte y la enfermedad, la fe tiene una presencia fundamental. Con motivo de la muerte de parientes cercanos, como por ejemplo, los abuelos, la actitud cristiana inspirada en la esperanza, se convierte en un argumento clave. Al mismo tiempo, se sufre mucho por la ausencia de la palabra religiosa.

d) ¿De qué manera las Iglesias locales y los movimientos de espiritualidad familiar ha sabido crear caminos ejemplares?

A nivel de las parroquias, decanatos y diócesis hay grupos de familias, con propuestas de tiempo libre, retiros espirituales y diversos cursos para las familias. Una serie de movimientos eclesiales pone a la familia en el centro de su trabajo. Pero en ningún caso se trata de un fenómeno de masa, sino más bien de pequeñas oportunidades. Hay, además, otros cursos de educación para los padres que son ofrecidos por organizaciones eclesiales. Por ejemplo, “KESS-erziehen” (“educar KESS”, que está para cooperar, alentar, socializar, orientar la situación), propuesto por la Arbeitsgemeinschaft Katholische Familienbildung (AKF), gestionadas por las diócesis alemanas. También están las cartas a los padres Elternbriefe Du und wir, publicada por parte de los obispos alemanes y elaboradas para transmitir una orientación educativo cristiana, en el periodo de la crianza de los hijos y que llegan a muchas familias, en total unas 130.000 beneficiarias.

e) ¿Qué aporte específico han logrado dar los matrimonios y las familias, en orden a la difusión de una visión integral del matrimonio y de la familia cristiana, que sea creíble hoy?

Hoy en día, el éxito del matrimonio y la familia no está asegurado. Los jóvenes están en busca de modelos que hayan tenido éxito y en la sociedad se puede observar que existe una alta estima por los matrimonios que, después de muchos años juntos, viven todavía una relación marcada por el afecto. Si las parejas casadas y las familias cristianas, dan a entender y relatan que matrimonio y familia son más estables y tienen más futuro, en la medida que se convierten en una comunidad sostenida por el amor, entonces estos modelos se transforman en testimonios visibles y de este modo, matrimonio y familia se convierten en modelos de vida creíbles. Esto siempre ha sido visto, de modo unánime, como elemento central del trabajo misionero de los esposos y de las familias. Mientras tanto, en muchas diócesis alemanas se celebran, con la presencia del obispo, jubileos y celebraciones de acción de gracias, para cónyuges que tienen muchos años de matrimonio. Junto con la valoración de estas historias, estos eventos siempre ofrecen una excelente oportunidad para hacer visible el logro del matrimonio, sea dentro de la Iglesia, como dentro de la sociedad.

f) ¿Qué atención pastoral ha demostrado la Iglesia para sostener el camino de los matrimonios en formación y de aquellos que atraviesan por una crisis?

En este sentido, podemos mencionar algunos de los proyectos realizados en la mayoría de las diócesis alemanas, entre los cuales están los cursos de comunicación EPU (un programa de comunicación en la pareja) diseñados para las parejas jóvenes, que han sido desarrollados y valorados como una herramienta de la ciencia social, para ayudar a la vida de la pareja en el contexto de Iglesia Católica y que se ofrecen, tanto en la preparación al matrimonio, como en el acompañamiento de la vida matrimonial. También las cartas a los esposos, que en muchas diócesis son enviadas a las parejas de esposos suscritas, son una respuesta positiva: 10 cartas enviadas por correo, en un periodo de dos años. En fin, también tiene un significado especial, la terapia de pareja y familiar, y la consejería para quien tiene problemas existenciales. Es una posibilidad de terapia profesional, ofrecida por la pastoral, que actualmente cuenta con 274 centros de consejería a nivel nacional, 345 puestos de trabajo a tiempo completo para consejeros de ambos sexos, calificados profesionalmente, con un volumen anual de 420.000 horas de asesoría. Las diócesis alemanas financian el 72% de estas consultas, accesible a todos y en su mayor parte, de forma gratuita para aquellos que necesitan, mientras que el Estado solo entrega pocas ayudas.

En este contexto, hay que señalar también, el asesoramiento para la planificación familiar y el “teléfono amigo”, como otros servicios de asesoramiento y apoyo de Caritas en los casos de dificultad. Pero también, frente a estos ejemplos, es necesario constatar que en muchas de estas áreas se necesita con urgencia un mayor compromiso de la Iglesia. Además, es importante decir que estas ofertas están diversamente disponibles a nivel regional y que algunas regiones están claramente desatendidas

4.- SOBRE LA PASTORAL PARA AFRONTAR ALGUNAS SITUACIONES MATRIMONIALES DIFÍCILES

a) ¿Es una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular la convivencia ad experimentum? ¿Es posible estimar numéricamente un porcentaje?

En los comentarios de la diócesis, viene constatado de modo unánime, que la “convivencia prematrimonial”, no es solo un tema importante, sino más bien una realidad pastoral generalizada. Casi todas las parejas que piden el matrimonio religioso, ya conviven desde hace años (se estima que va desde el 90% al 100%). Esta realidad es valorada de modo positivo por los católicos, más o menos igual que el conjunto de la población, como lo demuestra una reciente encuesta. También aumentan los matrimonios de parejas que ya tienen hijos. Pero la convivencia no se ve tanto como un “experimento”, sino como un momento normal, una etapa preliminar del matrimonio, que es vivida como la oportunidad de afianzar la relación y en segundo momento contraer matrimonio, si es que la relación es estable. Considerando el vínculo permanente del matrimonio y con la conciencia de que una crisis matrimonial equivale a una profunda crisis existencial, muchos piensan que el matrimonio, sin una convivencia prematrimonial denota una irresponsabilidad.

b) ¿Existen uniones libres de hecho, sin reconocimiento religioso ni civil? ¿Hay datos estadísticos confiables?

La convivencia de hecho, sin reconocimiento civil o religioso, es un fenómeno en crecimiento. En Alemania, de las parejas heterosexuales, que forman un mismo hogar, en el 2012 (20,693 millones), el 87% eran casadas (17,993 millones) y el 13% eran parejas de hecho (2,693 millones). Otra cifra nos puede ilustrar esta nueva tendencia: en Alemania en el 2012, 180.311 niños nacieron de madre católica: las madres de 128.455 estaba casada, mientras que las de 51.856 niños, era soltera. Esto significa que el 71,8% de todos los niños que nacieron en el 2012, de una mamá católica llegó al mundo en un matrimonio y el 28,8% ha nacido de madre soltera. Considerando la sociedad en su conjunto, el porcentaje de nacimientos fuera del matrimonio en los nuevos estados federales es claramente una mayoría (en 2011: 61,7% en los nuevos estados; 29% en los antiguos estados). Por lo tanto, hoy en día, el nacimiento de un hijo no es más un motivo obvio para contraer matrimonio. Los católicos en Alemania aceptan, sin mayores problemas, la convivencia de parejas no casadas. En este sentido sólo un 3% asume un estricto rechazo al respecto.

c) ¿Son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular los que están separados y los divorciados casados de nuevo? ¿Cuál es el porcentaje numéricamente estimable? ¿Cómo se enfrenta esta realidad a través de programas pastorales adecuados? ¿Cuáles?

También los separados y divorciados vueltos a casar, se han transformado en una parte normal de la realidad pastoral alemana. En Alemania uno de cada tres matrimonios termina en divorcio, aunque recientemente el número total anual de divorcios va a la baja. Aproximadamente, en la mitad de los divorcios existen hijos menores afectados. Algunos estudios concluyen que los matrimonios de los católicos son un poco más estables que el promedio. Sin embargo, la diferencia no es muy grande.

En la pastoral de la Iglesia hay una amplia gama de consejería matrimonial, familiar y existencial, especialmente a disposición de las personas que enfrentan una separación, un divorcio y un nuevo matrimonio. Además, en las diócesis alemanas hay programas para el acompañamiento pastoral de las familias monoparentales que tienen grandes problemas desde el punto de vista social y un alto riesgo de pobreza.

d) En estos casos: ¿Cómo viven los bautizados su irregularidad? ¿Son conscientes de ella? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?

Los bautizados no viven su situación como una condición irregular. En este contexto, ellos sin duda rechazan los términos “regular” e “irregular”, porque son términos percibidos como marginadores y discriminadores, especialmente respecto a las familias, que de todos modos ya se enfrentan con difíciles condiciones de vida. Ellos juzgan la separación que se ha producido y la creación de una nueva relación como moralmente justificada y, por el contrario, a veces sostienen que sería un pecado permanecer en una relación insostenible.

Incluso, entre las personas que trabajan en las parroquias, en diversas parejas se encuentran personas que están divorciadas y vueltas a casar.

Sin embargo, muchos de ellos, especialmente los que están comprometidos en la Iglesia, viven esta situación con un gran dolor. Alejados de los sacramentos, pero también de algunos servicios y tareas, se sienten discriminados y excluidos.

El divorcio y el nuevo matrimonio a menudo traen consigo un proceso de alejamiento de la Iglesia o de aumento de la distancia ya existente. Muchos quisieran no tener nada más que ver con una institución que han experimentado como discriminadora. Este alejamiento de la Iglesia, conduce siempre también a un alejamiento de la fe cristiana, que roto el vínculo con la Iglesia y debido a lo que la Iglesia dice y que muchas veces no es comprendido, se hace cada vez más débil.

e) ¿Qué piden a la Iglesia las personas divorciadas y casadas de nuevo, a propósito de los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en estas situaciones ¿cuántas piden dichos sacramentos?

La mayoría de los católicos, incluso los que viven en un matrimonio intacto, no pueden entender la enseñanza de la Iglesia sobre este punto. Es más, exigen una pastoral basada en el respeto frente al problema de la conciencia del individuo y una actitud misericordiosa en relación al quiebre, que permita un nuevo comienzo y la readmisión a los sacramentos, en particular a la Eucaristía. Ellos, subrayan, que en general, en una nueva relación también se viven los valores cristianos, como el amor, la lealtad, la responsabilidad en la pareja y con sus hijos. La readmisión a los sacramentos es pedida, sobre todo, por los católicos que participan en la vida parroquial.

f) ¿Podría ofrecer realmente un aporte positivo a la solución de las problemáticas de las personas implicadas la agilización de la praxis canónica en orden al reconocimiento de la declaración de nulidad del vínculo matrimonial? Si la respuesta es afirmativa ¿en qué forma?

Las respuestas que han llegado de las diócesis, son unánimes en subrayar que la mayor parte de los católicos en los que ha fallado el matrimonio no piensa en el problema de la validez, ya que sostienen que el propio matrimonio, normalmente de larga duración, no es nulo, sino que ha fallado. Por lo tanto, un proceso de anulación es generalmente juzgado como algo incorrecto. Esperan, más o menos como hacen las Iglesias Ortodoxas, que la Iglesia les abra la posibilidad de comenzar de nuevo. Para un porcentaje menor de interesados, el proceso de nulidad del matrimonio podría contribuir a la solución de sus problemas si fuera más breve, se tramitara de un modo más simple y fuera complementado con un acompañamiento espiritual.

g) ¿Existe una pastoral orientada a la atención de estos casos? ¿Cómo se desarrolla esa actividad pastoral? ¿Existen al respecto programas a nivel nacional y diocesano? ¿Cómo es anunciada a los separados y a los divorciados casados de nuevo la misericordia de Dios? ¿Cómo se pone en práctica el apoyo de la Iglesia en el camino de fe de estas personas?

Los interesados, creen que la exclusión de los sacramentos como consecuencia de un nuevo matrimonio civil, es una discriminación injustificada y una crueldad. El abandono de la comunidad eucarística se experimenta de una manera particularmente dolorosa con ocasión de la primera comunión de sus hijos. A menudo, este alejamiento conduce a la separación de la comunidad eucarística de los niños, a quienes les falta el ejemplo de los padres en una vivencia de la comunión eucarística.

En el acompañamiento espiritual, más concreto, se puede asumir una práctica de acercamiento autónomo a los sacramentos. No pocas veces, también hay una práctica de readmisión a la eucaristía que, en general, ha sido previamente conversada con el párroco. Se ofrecen también, particulares funciones religiosas para las personas separadas y vueltas a casar, normalmente con la posibilidad del diálogo. Pero los acuerdos individuales no consiguen cambiar la impresión general sobre la actitud implacable que tiene la Iglesia respecto a los divorciados vueltos a casar. Así es que muchos apoyan explícitamente las Orientaciones para el acompañamiento pastoral, de personas separadas, divorciadas y vueltas a casar de la Oficina de Pastoral de la Arquidiócesis de Friburgo. Según una reciente encuesta, realizada por el Instituto de Demoscopia de Allensbach, el 66% de los católicos está favor de un matrimonio religioso para los divorciados.

5.- SOBRE LAS UNIONES DE PERSONAS DEL MISMO SEXO

a) ¿Existe en el país una ley civil de reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo equiparadas, de algún modo, al matrimonio?

Desde el año 2000, en Alemania existe el Instituto de Uniones Civiles Registradas, abierto a las parejas del mismo sexo y que en los últimos años han sido casi equiparadas al matrimonio. El derecho de adoptar niños, actualmente está reservado solo para las parejas unidas en matrimonio. En 2012 había 32.000 uniones civiles registradas en Alemania y 17.992.000 parejas casadas.

b) ¿Qué actitud asumen las Iglesias particulares y locales ante el Estado civil, promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, y también ante las mismas personas implicadas en este tipo de uniones?

Los obispos alemanes se han expresado en repetidas ocasiones contra la igualdad jurídica del matrimonio y de las uniones registradas, señalando que el matrimonio tiene una importancia diferente, porque está orientado a la concepción de los hijos y a la formación de una familia y que esto debería estar expresado también en el status jurídico de las respectivas instituciones. La Iglesia Católica no ha logrado defender esta posición en la sociedad, ya que el aspecto que dice relación con la prohibición de la discriminación está tan en primer plano, que ningún otro argumento tiene peso. En el futuro, se prevé una discusión respecto a si las dos instituciones jurídicas deberían ser transformadas en una única institución: “matrimonio”, abierto ya sea a las parejas heterosexuales como a aquellas homosexuales. Aquí también la Iglesia Católica toma una posición abiertamente negativa y amonestadora, porque ve una equiparación de cosas que “per sé” son diferentes.

c) ¿Qué atención pastoral es posible desarrollar en relación a las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones?

A las personas que viven una unión homosexual, la Iglesia ofrece, en particular, un coloquio pastoral y una asesoría en el contexto de sus institutos de consejería (matrimonial, familiar, y existencial). Muy rara vez hay seminarios dirigidos o propuestas explícitas de coloquios pastorales. Hasta ahora, la atención pastoral es generalmente poca. De seguro, sería posible un acercamiento mucho más explícito a personas en estas situaciones de vida. En general para los católicos alemanes, la tolerancia y el respeto individual hacia las personas homosexuales es muy importante. En esto, hay una fuerte sintonía con la exhortación que hace el Catecismo de la Iglesia Católica: “Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta…” (n.2358).

En este contexto, existe en los católicos alemanes una clara tendencia a admitir, como un imperativo de justicia, el reconocimiento legal de las uniones homosexuales y la igualdad de trato respecto al matrimonio. En cambio, la apertura del matrimonio, en cuanto tal, a parejas homosexuales, es más bien rechazada. Sin embargo, muchos creen que es justo y positivo ofrecer un rito de bendición a las parejas homosexuales.

d) ¿Cómo habría que comportarse pastoralmente, en el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, en vista de la transmisión de la fe?

Estos pocos niños no son excluidos de la transmisión de la fe, si la persona que ejerce patria potestad pide para ellos el bautismo, el catecismo, la enseñanza de la religión y la primera comunión. Es rechazado fuertemente cualquier tratamiento diferente de estos niños.

6.- SOBRE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS EN LAS SITUACIONES MATRIMONIALES IRREGULARES

a) ¿Cuál es en estos casos la proporción estimada de niños y adolescentes, en relación a los niños nacidos y educados en familias regularmente constituidas?

En Alemania, en el 79% de todas las familias los niños crecen con sus dos padres naturales. En el 10% de las familias, uno o más de los niños son hijos ilegítimos de uno de los padres. El 11% de las familias son monoparentales, a menudo es la madre la que está presente.

b) ¿Con qué actitud los padres se dirigen a la Iglesia? ¿Qué piden? ¿Sólo los sacramentos o también la catequesis?

Los padres se dirigen a la Iglesia con actitudes muy diferentes. La tendencia es que son raras las ocasiones en que ellos quieren “solo los sacramentos” para sus hijos, porque la mayoría de los padres que no tienen un interés adicional, no le dan valor al bautismo o a la Primera Comunión. En cambio, los que quieren que su hijo reciba el bautismo y la primera comunión, en general, también aceptan la catequesis y la enseñanza de la religión. En la mente de los padres es muy importante el aspecto de la bendición: en efecto, desean que la Iglesia imparta a sus hijos la bendición divina. Desean que sus hijos sean acogidos con amabilidad y en ello ven un signo de que junto a sus hijos, también ellos son aceptados. Al mismo tiempo, los padres buscan ayuda en la educación y socialización religiosa, orientada a los valores de sus hijos.

c) ¿Cómo las Iglesias particulares intentan responder a la necesidad de los padres de estos niños de ofrecer una educación cristiana para sus hijos?

En Alemania hay casi 9.200 guarderías, 686 escuelas de enseñanza general y 686 escuelas profesionales, gestionadas por la Iglesia Católica, que son apreciadas y requeridas por todos los estratos sociales. En casi todos los Land la escuela ofrece religión como materia de estudio. En general, todos los niños bautizados pueden participar en la catequesis de preparación a la primera comunión y a la confirmación. En muchas parroquias, no se considera un problema que los padres divorciados y vueltos a casar civilmente participen activamente de la preparación a la primera comunión.

Otras ofertas son la recreación después de clases para niños y adolescentes, particularmente en las 16 asociaciones nacionales de la Juventud Católica Alemana, los movimientos religiosos y la pastoral juvenil e infantil, como el servicio de los monaguillos. Todas estas propuestas están a disposición de todos los niños, sin excepción.

d) ¿Cómo se desarrolla la praxis sacramental en estos casos: la preparación, la administración del sacramento y el acompañamiento?

Generalmente, los padres son invitados a inscribir a su hijo al curso de preparación a la primera comunión, que generalmente comienza al inicio de la Tercera Clase. En el mejor de los casos, al inicio del curso, el pastor responsable se reúne con cada familia en una conversación personal, en la que se exponen las reciprocas expectativas y necesidades. En la mayor parte de las parroquias, los niños y los padres son acompañados por un grupo de catequistas, que trabajan de modo voluntario: estos se encargan también de la enseñanza catequística. En lo cotidiano de la pastoral, hay padres que pertenecen a diversas confesiones. Esto es una realidad normal, como lo son también los padres divorciados, separados y vueltos a casar civilmente.

Es en este contexto donde se hace urgente la petición de admitir a los sacramentos a los padres divorciados y vueltos a casar, ya que los padres advierten como grave y frustrante el hecho de que dentro de la parroquia, sus hijos son confrontados con reglamentos contra sus padres, que sienten como injustos y sobre los cuales, son interpelados por los propios hijos. En muchos casos, es en la catequesis de la primera comunión, donde se decide si la Iglesia pierde el contacto con la pareja vuelta a casar y por lo tanto con la familia, o a la inversa, si junto al padre y la madre, la Iglesia adquiere la oportunidad de llevar su mensaje, también a los niños. Estas relaciones explican la importancia crucial que tiene una pastoral sensible y basada en el respeto; que tiene en consideración la situación de los niños y de las familias y, si es necesario, que responde con una atención particular, ofreciéndoles un apoyo especial.

7.- SOBRE LA APERTURA DE LOS CÓNYUGES A LA VIDA

a) ¿Tienen los cristianos un real conocimiento de la doctrina de la Humanae Vitae sobre la paternidad responsable? ¿Qué conciencia se tiene del valor moral de los diferentes métodos de control de los nacimientos? ¿Qué profundizaciones podrían ser sugeridas sobre esta materia desde el punto de vista pastoral?

La encíclica Humanae Vitae (1968) sobre la paternidad responsable, solo es conocida por la generación más anciana. Desde el principio, ha sido reducida a la prohibición de los así llamados métodos anticonceptivos “artificiales”. Los más jóvenes no conocen la encíclica, como se aprecia unánimemente en las respuestas entregadas.

Sin embargo, la doctrina según la cual los padres deben evaluar la cantidad de niños en relación con sus condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales (cf. Gaudium et Spes, n 51;. Humanae vitae, n.10), encuentra un amplio consenso, dentro y fuera del Iglesia. Por el contrario, la distinción entre los métodos de anticonceptivos “naturales” y métodos “artificiales” y la prohibición de utilizar estos últimos, es rechazada por la mayoría de los católicos y prácticamente ignorada. Para la mayor parte de los católicos, la “paternidad responsable” comprende también la elección del método apropiado, seleccionado de acuerdo a criterios de seguridad, practicidad y tolerancia física. La distinción entre métodos anticonceptivos y los métodos que impiden la implantación del óvulo fecundado, es algo que tiene mayor consenso. El aborto es rechazado por la mayor parte de los católicos.

b) ¿Es aceptada la mencionada doctrina moral? ¿Cuáles son los aspectos más problemáticos que dificultan la aceptación en la gran mayoría de los matrimonios?

La gran mayoría de los católicos, así como la mayoría de la población alemana, afirma que el matrimonio debe estar abierto a la concepción y considera que en su proyecto de vida, una buena vida familiar con los niños tiene un papel muy importante. Sin embargo, la mayoría de los católicos rechazan la doctrina de la Iglesia según la cual, todos los aspectos de la sexualidad humana deben tenerse en cuenta en toda relación sexual y por lo tanto todo “acto conyugal hecho intencionalmente infértil”, es en sí mismo inmoral (cf. Humanae Vitae, n. 14). Una minoría, inferior al 3%, se inclina a favor de los métodos de control de natalidad “natural” y los practica por convicción personal, aunque a menudo también lo hace por motivos de salud.

c) ¿Qué métodos naturales son promovidos de parte de las Iglesias particulares para ayudar a los cónyuges a aplicar la doctrina de la Humanae Vitae?

La Conferencia Episcopal Alemana dirige una oficina propia que se ocupa de los métodos anticonceptivos naturales, ubicada al alero de los centros de la Orden de Malta. En este contexto, también hay una permanente cooperación con la Clínica Ginecológica de la Universidad de Heidelberg. Muchas diócesis también ofrecen cursos de planificación natural de la familia, pero la participación en ellos es relativamente pequeña. También, de parte de muchas personas que trabajan en pastoral y en Caritas, existe un fuerte escepticismo y poca voluntad de informarse sobre este método y difundirlo.

d) ¿Cuál es la experiencia respecto a este tema en la praxis del sacramento de la Penitencia y en la participación en la Eucaristía?

Dado que la mayoría de los católicos no hace diferencia entre los métodos “naturales” y “artificiales”, tampoco establece un nexo entre la elección del método anticonceptivo y la recepción del sacramento de la confesión o de la eucaristía. Las respuestas recibidas de las diócesis, dicen unánimemente que la utilización de métodos “artificiales” para el control de la natalidad no es juzgada como un pecado y por lo tanto no es materia de confesión. Más bien, la cuestión de la culpa y el pecado se presenta con un mayor análisis respecto de la relación entre los dos miembros que componen la pareja. Son considerados como pecado la infidelidad, la falta de amor o la falta de respeto.

e) ¿Qué contrastes se detectan entre la doctrina de la Iglesia y la educación civil en relación a esta temática?

La educación sexual fuera de la Iglesia alienta a los jóvenes a que tengan una relación consciente, autónoma y responsable con su cuerpo, y una relación con los otros basado en el respeto. Tener una relación responsable con la sexualidad significa principalmente prevenir embarazos no deseados y la transmisión de enfermedades, en particular el VIH-SIDA. La prohibición de la Iglesia de usar los métodos anticonceptivos “artificiales”, especialmente el uso del preservativo, es juzgada negativamente en relación a la prevención del VIH; por considerar que no es solo poco realista, sino además claramente inmoral.

f) ¿Cómo se puede promover una mentalidad más abierta a la natalidad? ¿Cómo se puede favorecerse el aumento de los nacimientos?

La decisión de tener un hijo depende de muchos factores. Durante mucho tiempo, en el centro de la política nacional de la familia, está el desarrollo de la actividad laboral ininterrumpida de ambos padres y con esto viene una mejor conexión en la compatibilidad entre “familia y trabajo.” Pero más allá de esto que es crucial para el futuro de las familias, está la creación de condiciones esenciales, que permitan a los padres jóvenes, poder decidir libre e independientemente sobre el modo de organizar el matrimonio y la familia. Posibilidad de cuidado de los niños, horarios de trabajos flexibles, trabajos “part-time” y la reinserción en la vida laboral, son factores importantes. Sobre la formación de la familia y el número de hijos, también influyen preguntas como si es el momento adecuado de hacer crecer la familia, si la relación entre los cónyuges es estable, qué seguridades ofrece la vida, si la sociedad es adecuada, cuál el acuerdo acerca de las tareas del hogar, etc.

En lo pastoral, la Iglesia, en su rol de defensa de la familia frente a la sociedad y la política, ayuda a promover un clima favorable en la vida y la familia, y ayuda a asumir las responsabilidades respectivas. Además, se empeña en crear las mejores condiciones para que esto suceda. De hecho, la apertura a la vida no sólo es un desafío de la teología moral, sino también de la ética social. Las diócesis alemanas ayudan a las familias, invirtiendo considerables recursos financieros en la construcción y mantención de jardines infantiles, guardería a tiempo completa y escuelas de calidad. A través de numerosas instituciones y de una amplia gama de asesoramientos y actualizaciones, ellas ofrecen, no solo en tiempos difíciles, una valiosa ayuda y apoyo. Gracias a este compromiso, la Iglesia alemana goza de un amplio y favorable consenso social.

8.- SOBRE LA RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE LA FAMILIA Y LA PERSONA

a) Jesucristo revela el misterio y la vocación del ser humano ¿La familia es realmente un ambiente privilegiado para que esto tenga lugar?

También en la sociedad de la República Federal de Alemania del siglo XXI, la familia es el primer y principal núcleo formativo de la persona humana. En la familia, el hombre aprende sobre lo básico de las relaciones de confianza, adquiere la capacidad de forjar vínculos personales y recibe la primera educación religiosa. En general, la familia permanece para toda la vida como el lugar de acogida incondicional y de protección de la persona. Las solemnidades del año litúrgico, que ayudan al acercamiento a la persona de Jesucristo, son celebradas en familia como fiestas centrales. Es difícil reemplazar la familia, allí donde está ausente como primera comunidad que nos educa y nos enseña el amor. Por lo tanto, es evidente que es un lugar privilegiado para la transmisión de la fe. A los jóvenes, que están creciendo en una sociedad compleja y pluralista, los padres sienten la necesidad de ofrecerles una orientación sólida para la vida, que sea un apoyo también después de la infancia. Pero a menudo, los padres no se sienten a la altura, se sienten inseguros en temas de orientación religiosa y muchas veces son incapaces de hablarlos.

b) ¿Qué situaciones críticas de la familia en el mundo actual pueden constituir un obstáculo para el encuentro de la persona con Cristo?

Hoy en día las familias se encuentran ante la dificultad de organizar una vida familiar, en un mundo donde el trabajo es dominante y está perfectamente estructurado y que exige de las familias cada vez más flexibilidad. Allí donde, por ejemplo, no es posible tener las comidas en común, será también imposible que se pueda orar antes de las comidas. En todas las investigaciones y encuestas realizadas, los padres lamentan tener demasiado poco tiempo para la vida en familia y para los hijos. La vida, en todos sus aspectos cada vez más convulsionada, hace que sea cada vez más raro poder gozar los momentos de paz y tranquilidad en familia. La creciente individualización de la vida cotidiana, provoca que, en el seno de la familia, lo religioso sea visto como una cosa privada de cada uno de los integrantes de ella. En este contexto, es muy difícil sostener un diálogo sobre lo que significa Jesucristo en la propia vida.

Por otra parte hay que recordar también la inseguridad fundamental que experimentan las personas en temas de orientación religiosa y de fe. Se dan cuenta que, en realidad, la fe de sus hijos ya no es suficiente. No existen muchas ayudas destinadas para los adultos con problemas de fe y muchos ni siquiera lo perciben. Incluso en el periodo de “descanso parental” (pos natal), hay poco tiempo a disposición. En esta situación, es difícil buscar formas adecuadas para la transmisión de la fe.

c) ¿En qué medida las crisis de fe que las personas pueden atravesar inciden en la vida familiar?

Las inseguridades y las crisis religiosas, a menudo, conducen a un alejamiento de la Iglesia y de su enseñanza, que es percibida como difícil de entender. Llevan a guardar silencio sobre cuestiones de fe y refuerzan la tendencia a encerrarse en una sociedad y en un modo de vivir con escasas referencias y símbolos religiosos; una sociedad en la cual, las preguntas centrales de la fe, si bien no son ignoradas, son postergadas. De este modo la vida familiar se desarrolla en un clima de “agnosticismo práctico”. Pero lo que también se pierde es el apoyo y la orientación última que la fe regala a los hombres. Al mismo tiempo nace la tendencia, a menudo descrita por los sociólogos, a esperar de su cónyuge y de la familia la mayor felicidad de la familia y la absoluta satisfacción de los sentidos. Todo esto pone en el “otro” y en la familia, un gran peso y aumenta las expectativas hacia ellos, haciendo crecer el riesgo de un fracaso.

9.- OTROS DESAFÍOS Y PROPUESTAS

¿Existen otros desafíos y propuestas en relación a los temas tratados en este cuestionario que merezcan ser considerados como urgentes o útiles?

A pesar de toda la diversidad de procedimientos aplicados en las diócesis alemanas, la encuesta ha puesto de relieve una serie de cuestiones y perspectivas que son importantes para la situación global de la Iglesia católica en Alemania y para una nueva orientación de lo pastoral.

Por ejemplo, se subraya que es muy necesario tener una mayor preocupación por el individuo como persona y sujeto autónomo y responsable. En este contexto, también se pone de relieve el límite de toda “moral de prohibición”, que pretende comunicar aquello que sostiene como importante, bajo la forma de “reglas y prohibiciones” (posiblemente también con sanciones). Requisitos rigurosos, a menudo presentados en lenguaje jurídico, provocan una actitud de rechazo y no funcionan allí donde una ética más consultiva, sin duda, puede encontrar acogida. Si la Iglesia logra comunicar que está interesada en la buena vida en la comunidad, será escuchada cuando alce la voz para exhortar o advertir con la intención de convencer.

Las respuestas recibidas de las diócesis, dejan entrever cuán grande es la distancia entre los bautizados y la doctrina oficial, especialmente en lo relativo a la convivencia prematrimonial, el control de la natalidad y la homosexualidad.

Especialmente en el campo de la moral sexual conyugal y familiar, es necesario encontrar un estilo que sea capaz de liberarse del prejuicio del rechazo del cuerpo y de una moral contraria a la vida. En vez de destacar los casos individuales problemáticos, es importante transmitir de modo “invitante”, el mensaje central de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, en su absoluta e incondicional aceptación de la vida y del cuerpo. En este contexto, también es necesario revisar el significado de la vida conyugal y familiar, como una vocación particular en el seguimiento de Cristo.

En cuanto al juicio sobre el “fracaso” de las relaciones humanas, pareciera que se hace indispensable revisar los comportamientos. Sobre este tema, como lo demuestran claramente las respuestas, la gente, también los bautizados, no comprende el modo de pensar y argumentar de la Iglesia. Aquí, se necesita buscar un lugar al interior de la Iglesia que pueda ser ocupado por las personas que vienen de matrimonios fracasados, y además retomar, en modo constructivo, el tema de la posibilidad de la readmisión a los sacramentos. Un tema para reconsiderar es la importancia de las bendiciones para personas en situaciones difíciles, si bien distintas a las celebraciones de los sacramentos.

Sin embargo, las respuestas de los fieles también revelan que la pastoral debe tratar más que nunca de acompañar a los cónyuges en muy diferentes situaciones y etapas de la vida. Allí donde la Iglesia es vista como un apoyo y una ayuda, también es muy valorada, incluso después de tantas crisis y escándalos. Para realizar esta pastoral del acompañamiento, es absolutamente indispensable tener un mejor conocimiento de la situación de vida y de las dificultades que viven los esposos y las familias en la sociedad actual. Además, es necesario evaluar el acceso a las ofertas actualmente existentes para las personas y parejas en dificultad y vincularlas mejor entre ellas.

Es importante mencionar la necesidad de que la Iglesia se comprometa en favor de las condiciones “marco”, sociales, políticas y económicas, de acuerdo a las posibilidades de la familia y de los niños. También en esto, es necesario ver las familias mismas como sujetos que conocen bien sus propios problemas y apoyarlas con los medios de que dispone la Iglesia. En este contexto, otra posibilidad es dada por la ayuda a las asociaciones católicas que trabajan por la familia y sus redes internacionales.

Por último, en la organización del Sínodo extraordinario del 2014 y el Sínodo Ordinario de 2015, se deberán tomar realmente en serio, a los esposos y las familias, como sujetos de la pastoral matrimonial y familiar; involucrarlos activamente en la preparación de los sínodos y hacerlos participes apropiadamente en las consultas.

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