Respuestas iglesia japonesa

JaponYa que el tiempo concedido para responder al documento preparatorio de la Secretaria General era limitado, la Conferencia de obispos católicos de Japón ha pedido responder al cuestionario solo a los obispos y a los superiores mayores masculinos y femeninos. Luego, sus respuestas fueron enviadas a varios expertos laicos y clérigos para que las comentaran. Dado que los obispos y religiosos tienen que ver con muchas situaciones familiares, conocen bien los problemas de las familias, pensamos que sus repuestas reflejan bien la situación de las familias en Japón.

Antes de responder directamente a las preguntas formuladas por la Secretaria del Sínodo, presentamos, a modo de referencia, la situación de la familia en Japón y de los esfuerzos de la Conferencia de obispos católicos de Japón por responder a esta situación.

Aun cuando los misioneros llegados a Japón lo hicieran llenos de entusiasmo y dedicación, sus esfuerzos por la evangelización del país han producido pocos frutos. El número de los bautizados sigue siendo bajo. Es doloroso constatar que hoy, en Japón, los católicos, comprendidos los inmigrantes, son solo cerca de un millón. Esto, no obstante, creemos que ellos pueden ofrecer una notable contribución a la evangelización de Japón.

1.- LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA IGLESIA CATÓLICA EN JAPÓN

En base a las últimas estadísticas (2012), hay cerca de 440 mil católicos japoneses, cerca del 0,35% de la población. Los católicos inmigrantes y residentes temporales provenientes de muchos países incrementan este número.

No obstante, los generosos esfuerzos de los misioneros, los católicos son una minoría en la sociedad y también en la familia. Alrededor del 54% de los bautizados cada año, es constituido por adultos; el 76% de los matrimonios de los católicos ocurre con un partner no católico.

Si también si los miembros de la iglesia han ofrecido notables contribuciones a los sectores de la instrucción, del wellfare y de la salubridad, todos muy apreciados, es innegable que las posibilidades de influencia en la sociedad con los valores y las enseñanzas del evangelio, son fuertemente limitadas.

2.- LA IGLESIA CATÓLICA Y LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAMILIA EN JAPÓN

Justo después de la derrota en la guerra del Asia pacífico (Segunda guerra mundial), Japón ha concentrado sus energías en la recuperación económica, con el gobierno y las empresas profundamente empeñados en el crecimiento económico. En consecuencia, mejoraron el tenor de vida y el nivel de instrucción de la nación. Las personas han debido pagar un alto precio por este crecimiento económico. Algunos de estos costos han sido pagados por la familia y por esto muchas familias están actualmente en crisis. A las familias de los católicos no les ha sido ahorrada esta situación.
Los problemas pueden ser sintetizados bajo tres aspectos generales:

a.- Debilitamiento de los vínculos familiares: Entre 1954 y 1970, un período de alto crecimiento económico, muchos se trasladaron desde el campo a las grandes ciudades y a las áreas entorno a éstas. Esto ha llevado a una prevalencia de la “familia nuclear”, formada por dos generaciones (padres e hijos) y al declinar de la familia de tres generaciones (abuelos, padres e hijos), al punto que ha llegado a convertirse en una rareza. El tiempo y las energías de los esposos se agotaban en el trabajo y las mujeres, que anteriormente ocupaban el tiempo pleno en la familia, comenzaron a trabajar part-time fuera de casa. Los hijos, al terminar las horas pasadas en la escuela, eran absorbidos en actividades extracurriculares o por la cramschool (escuelas que ofrecen cursos acelerados con tutor, en vista del test de admisión a la universidad; NDT) hasta tarde por la noche. En consecuencia, disminuyeron notablemente las comidas compartidas y otras oportunidades de reencontrarse juntos como familia. Ha llegado a ser difícil para las familias reencontrarse para conversar y compartir la compañía.

Sea en las áreas urbanas, sea en las rurales, ha aumentado el número de personas que viven solas, con una consecuencia de aumento de la soledad y de la ansia. Crece el número de persona que mueren solas o sin algún vínculo con otra. La sociedad japonesa puede ser definida como una sociedad “desvinculada”.

Por esto, la sociedad japonesa de la posguerra ha llegado a ser una sociedad en la cual los vínculos familiares en general se han debilitado y el sostenimiento recíproco entere los miembros de la familia se ha vuelto difícil.

b.- Pocos nacimientos, sociedad que envejece: La esperanza de vida en Japón ha aumentado notablemente: el año pasado, a nivel mundial, las mujeres ocuparon el primer lugar y los hombres el quinto. Esto, sumado a la caída de los nacimientos, hace que la sociedad japonesa envejezca. En consecuencia, aumenta sobre la generación más joven el peso del cuidado de las personas ancianas. No es insólito, por ejemplo, que una pareja deba cuidar de todos y de cuatro padres. Esta tendencia se nota también en la iglesia, donde en la celebración de la eucaristía hay muchas personas ancianas y pocos niños.

Aun cuando el gobierno japonés haya tomado medidas para reducir el peso del cuidado sanitario y del cuidado a largo plazo de las personas ancianas, el peso económico sobre las familias y sobre los individuos continúa creciendo. La pregunta sobre cómo sobrellevar la propia edad avanzada, es una cuestión fundamental para cada uno. Cuidar a las personas ancianas no es solo un peso económico, es también un peso psicológico. Alargar simplemente la vida no es en sí misma una buena noticia. Es necesario construir una sociedad que asegure un espacio adecuado en su interior para las personas ancianas en términos de sostenimiento y servicios. La iglesia debe involucrarse ofreciendo su propia contribución práctica para afrontar este desafío.

Por otra parte, la caída de la tasa de natalidad es un problema serio. Cada vez más frecuentemente, muchas parejas no desean tener más que un niño. Esto por varios motivos, entre los cuales las dimensiones reducidas del departamento, la dificultad de cuidar a los niños pequeños, el trabajo de las madres fuera de casa, el elevado costo de la educación de los niños, donde la familia nuclear ha llegado ser la norma, la familia amplia no tiene a disposición más que alguna asistencia y cuidado para los niños. Aunque desde tiempos inmemoriales, echar niños al mundo y educarlos haya sido la norma, ahora constatamos una preocupante tendencia problemática a evitarlos lo más posible.

c.- Características del matrimonio y crecimiento de los divorcios: La caída de la tasa de natalidad está vinculada al tema del matrimonio. El número de las personas que se casan ha disminuido, mientras tanto crece el número de aquellos que se casan y luego se divorcian. Entre aquellos que desean casarse, crece el número de cuantos no pueden hacerlo por razones económicas o porque no logran encontrar la persona adecuada. Las personas se casan siempre más tarde y aumenta el número de aquellas que no quieren casarse. Estas personas no quieren fundar una familia. No por nada, las personas viven juntas sin casarse. Aquellas que se casan, a menudo tienden a divorciarse cuando encuentran dificultades. El aborto y la contracepción son una práctica común y muchos fetos son eliminados antes de nacer. Al mismo tiempo crece el número de personas que se someten a tratamientos para la cura de la infertilidad.

Estos fenómenos y estas tendencias en los matrimonios valen también para los católicos. La mayor parte de los católicos japoneses tienen un cónyuge no cristiano y no inmune a la influencia de la sociedad que lo rodea cuando piensa en el matrimonio. Los dos ejemplos que siguen demuestran los esfuerzos hechos por la iglesia católica en Japón por responder sobre el plano pastoral y evangélico a la situación de la familia en Japón.

RESPUESTAS

1.- SOBRE LA DIFUSIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA Y DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA EN RELACIÓN A LA FAMILIA

a) ¿Cuál es el real conocimiento de las enseñanzas de la Biblia, de la Gaudium et Spes, de la Familiaris Consortio y de otros documentos del Magisterio postconciliar sobre el valor de la familia según la Iglesia Católica? ¿Cómo nuestros fieles son formados en la vida familiar según la enseñanza de la iglesia?

1. Ante todo, las personas no conocen estas enseñanzas y documentos. En la mejor de las hipótesis, tienen de ellos un conocimiento fragmentario, derivados de comentarios hechos por sacerdotes (que pueden estar ellos mismos no bien informados) y por otros.
2. La mayor parte de las personas que se preparan al matrimonio aprende solo las conclusiones y las síntesis de aquellos documentos.
3. Es ampliamente conocido que la Iglesia católica es contraria al aborto, pero los medios hablan de esta posición de un modo crítico.
4. La enseñanza sobre la vida de la familia no ha sido afrontada con un real empeño en la Iglesia.
5. Las exigencias de la vida cotidiana, comprendida la vida familiar, limitan el tiempo que los parroquianos pueden dedicar a programas de información en las parroquias o en la diócesis. Por otra parte, dar formación es difícil en Japón, donde muchos católicos, sino la mayor parte, vive en familias en las cuales uno o más miembros no son cristianos.
6. La presencia amplia creciente de católicos no japoneses en la iglesia en Japón constituye un nuevo desafío. A causa de las diferencias de lengua y cultura, además de los horarios de trabajo de los inmigrantes, la oferta de oportunidades educativas representa un desafío que no ha sido aún satisfecho.

b) Allí donde se conocen las enseñanzas de la Iglesia ¿son éstas integralmente aceptadas? ¿Se verifican dificultades para ponerlas en práctica? ¿Cuáles?

1. En general, las personas conocen solo las prohibiciones relativas al aborto, al control artificial de los nacimientos, al divorcio y a un nuevo matrimonio. Ellas no son influenciadas por los usos y costumbres de la sociedad más que por estas enseñanzas, especialmente a propósito del control de los nacimientos. A propósito de este control, las personas no toman enserio los requerimientos de la Iglesia, considerándolos irrelevantes para su vida.
2. También entre los católicos, muchos critican la posición de la Iglesia en materia de métodos contraceptivos como el profiláctico.
3. Para los trabajadores migrantes es muy difícil vivir en base a las enseñanzas de la Iglesia. No han recibido una formación suficientemente buena y en muchos casos la inseguridad de su vida no favorece la observancia de las enseñanzas morales de la Iglesia.

c) ¿Cómo se difunden las enseñanzas de la Iglesia en el contexto de los programas pastorales a nivel nacional, diocesano y parroquial? ¿Qué catequesis se ofrece sobre la familia?

1. En una situación como aquella de los católicos en Japón, en un ámbito cultural no cristiano, es muy difícil ofrecer una catequesis de cualquier tipo.
2. A propósito de la educación de la fe, debemos reconocer, que, a nivel nacional, diocesano y parroquial, no existen programas pastorales. Hay ciertamente actividades dedicadas a esto de parte de las diócesis, parroquias, sacerdotes y parroquianos, pero ellos son frutos de esfuerzos individuales.
3. Muy dependiente de la formación o de la profesionalidad del pastor. El nivel de preparación religiosa, varía de acuerdo al pastor. Es necesario organizar un tirocinio para el clero en este campo.
4. Emerge el dato que la educación religiosa en familia es descuidada.
5. En el caso de los inmigrantes, con padres que pasan poco tiempo en familia a causa del trabajo e hijos que reciben una educación japonesa y son culturalmente ya japoneses respectos de sus padres, la recíproca comprensión entre padres e hijos es difícil y los desafíos de la educación a la fe en familia aumentan.

d) ¿En qué medida – y en particular en relación a qué aspectos – dichas enseñanzas son realmente conocidas, aceptadas, rechazadas y/o criticadas en ambientes extra eclesiales? ¿Cuáles son los factores culturales que obstaculizan la plena recepción de las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia?

1. En una época caracterizada por la igualdad entre hombres y mujeres en la familia, muchos desde fuera critican a la Iglesia, acusándola de difundir enseñanzas superadas, especialmente en materias de concepción y nacimiento de los hijos.

2. También muchos católicos no se distinguen de la opinión común en el tema del divorcio y nuevo matrimonio consentidos por la ley civil, diagnósticos del prenatal, aborto, etc. Y critican también ellos a la Iglesia por su enseñanza sobre la concepción y nacimiento de los hijos.

3. Muchos católicos japoneses, especialmente mujeres, tienen cónyuges no católicos. Esto complica la observancia de la enseñanza de la Iglesia en familia. También el bautismo de los hijos se transforma en ocasión de discordia en muchos casos, excepto cuando el marido es indiferente a la religión.

4. Muchos consideran que las enseñanzas sobre el divorcio y la separación violan la sabiduría tradicional. El dominio del hombre en la familia, aun cuando ha comenzado a valorarse una mayor igualdad, es aún fuerte, lo que obstaculiza la práctica de la fe de parte de las mujeres.

2.- ACERCA DEL MATRIMONIO SEGÚN LA LEY NATURAL

a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de Ley natural en la cultura civil, tanto a nivel institucional, educativo y académico, como a nivel popular? ¿Qué visiones antropológicas se dan por sobrentendidas en el debate sobre el fundamento natural de la familia?

1. En general, la idea de la Ley natural no es ni comprendida ni aceptada.
2. Frecuentemente cuando los líderes de la Iglesia no pueden aducir razones convincentes, invocan a la Ley natural y piden obedecer a sus afirmaciones. Esto ha terminado por desacreditar el concepto de Ley natural: “si es natural, ¿por qué es necesario enseñarla a las personas?”
3. La cultura japonesa pone el acento más en las expectativas de la sociedad que en los principios abstractos como guía para la acción. Por esto, aunque en Occidente la Ley natural pueda parecer “natural”, en Japón es percibida como abstracta y vaga.

b) ¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de Ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?

1. Las relaciones homosexuales aún no se han convertido en un problema como en algunos países occidentales, pero probablemente llegarán a serlo porque la sociedad japonesa, en general, está llegando a ser más tolerante a propósito de la homosexualidad, sea en cuanto orientación, sea en cuanto estilo de vida. La cirugía transgender, seguida del matrimonio, es ya aceptada en el plano legislativo. Esta tolerancia se difunde siempre más entre los católicos, como en la sociedad en general.

c)¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la Ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?
1. No hay por ahora ni un movimiento importante dirigido al reconocimiento de matrimonio entre personas del mismo sexo en la sociedad civil. A propósito de esto, más bien parece darse la tendencia a renunciar a cada forma de matrimonio.
2. Entre los hombres y las mujeres crece el número de las personas que quedan solteras. Otras, se casan tarde. La tasa de natalidad disminuye. Gradualmente está cambiando la concepción completa de la familia.

c) ¿Cómo se deberían afrontar los desafíos pastorales que surgen cuando bautizados, no practicantes o que se declaran no creyentes, piden la celebración del matrimonio?

1. En Japón, el matrimonio entre personas no bautizadas y no creyentes que recurren a los ritos de la Iglesia hacen normalmente parte de la actividad de la Iglesia desde hace muchos años, con la aprobación de la Santa Sede. La praxis habitual es la requerir al menos alguna primera formación sobre matrimonio basada en la visión del matrimonio según la Iglesia. Además de esto, no deben haber aquí impedimentos canónicos al matrimonio (como el divorcio), también si algunos pastores tienden en general a ser indulgentes.
2. En el caso de católicos no practicantes, se busca reconducirlos a la vida de la comunidad, frecuentemente involucrando a miembros de la parroquia en la preparación y en la celebración.

3.- LA PASTORAL DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO DE LA EVANGELIZACIÓN

a) ¿Qué experiencias han sido maduradas en las últimas décadas en orden a la preparación al matrimonio? ¿Cómo se ha tratado de estimular la tarea de evangelización de los esposos y de la familia? ¿En qué modo se puede promover la conciencia de la familia como “Iglesia doméstica”?

1. Sea entre los bautizados, sea entre los no bautizados, actualmente el matrimonio es frecuentemente una respuesta a un embarazo y al deseo de legitimar al hijo. Frecuentemente, la pareja ha convivido por mucho tiempo, una práctica que llega a ser siempre más común en Japón, también entre los jóvenes católicos.
2. En el caso de aquellos que provienen de familias católicas, su deseo de casarse por la Iglesia es debido frecuentemente a la presión de la familia más que a un compromiso de fe.
3. Esta situación puede ser indicadora de una dificultad en transmitir la fe de generación en generación, en una sociedad fundamentalmente no religiosa como la del Japón contemporáneo. La idea de la familia como una “iglesia doméstica” es prácticamente ausente, en gran parte porque existen pocos ejemplos de familias en las cuales todos los miembros son cristianos.
4. Cuando los niños son pequeños, pueden ser involucrados activamente en la parroquia, pero en la medida que crecen son absorbidos por la influencia de la cultura ambiente. En muchos casos, los padres logran obtener de ellos la promesa de acercarse a la Iglesia para Navidad y Pascua.
5. El envejecimiento de la población católica en general y del clero en particular descorazona a los jóvenes católicos para comprometerse en la comunidad parroquial. En consecuencia, ellos no tienen la oportunidad de reflexionar sobre cosas relativas al sexo y a la vida familiar en un contexto de fe.
6. La preparación al matrimonio varía generalmente de contexto a contexto: existen programas regulares en algunos lugares, pero en muchas situaciones ello depende del interés y de la habilidad del pastor.
7. En Japón, se han introducido el encuentro matrimonial y el encuentro para novios, y por un cierto tiempo han despertado entusiasmo, pero ahora parecen casi desaparecidos.
8. Cuando los jóvenes piden por cualquier razón casarse por la Iglesia, podría ser una buena oportunidad para invitarles a volver a participar en la vida de la comunidad, pero sería necesario elaborar programas, instrumentos y estilos adecuados para la acogida.

b) ¿Se ha logrado proponer estilos de oración en familia, que sean capaces de resistir ante la complejidad de la vida y de la cultura actual?

1. Dado que las familias con todos los miembros católicos son escasas, en general se reza individualmente más bien que como familia.

c) ¿En qué modo las familias cristianas han sabido realizar la propia vocación de trasmitir la fe en la actual situación de crisis entre las generaciones?

1. En general, la transmisión de la fe a las jóvenes generaciones es difícil. La sociedad japonesa no favorece expresiones de compromiso de la fe y algunos jóvenes consideran cada vez más a la Iglesia como un círculo para personas ancianas.
2. La actividad escolar, el cram school, los deportes y otros eventos sociales tienen normalmente la precedencia sobre el compromiso en la actividad eclesial, también en el caso de las familias católicas. En consecuencia, los niños y los muchachos católicos crecen con la convicción de que el compromiso en la actividad eclesial tenga una importancia secundaria.
3. La trasmisión de la fe a las jóvenes generaciones ha llegado a un punto extremamente crítico y es un desafío fundamental.

d) ¿De qué manera las Iglesias locales y los movimientos de espiritualidad familiar han sabido crear caminos ejemplares?

1. Varios grupos y movimientos continúan haciendo esfuerzos en tal sentido.

e) ¿Qué aporte específico han logrado dar los matrimonios y las familias, en orden a la difusión de una visión integral del matrimonio y de la familia cristiana, que sea creíble hoy?

1. Es necesaria alguna forma de aproximación radicalmente nueva.
2. Para las parejas, es necesaria una formación permanente a la fe. Es necesaria una formación sistemática y orgánica especialmente en el período que va de la confirmación al matrimonio, seguida de la preparación inmediata al matrimonio y, a continuación, un monitoreo por un periodo de 3 a 5 años, tras lo cual debería haber una suerte de revisión de las etapas basilares (10, 25 y 50 años).

f) ¿Qué atención pastoral ha demostrado la Iglesia para sostener el camino de los matrimonios en formación y de aquellos que atraviesan por una crisis?

1. Fuera de los encuentros ad-hoc entre sacerdotes con uno o ambos cónyuges necesitados de apoyo, no existen programas específicos, pero raramente los sacerdotes están preparados para afrontar eficazmente estas situaciones. Es necesaria una formación permanente del clero.
2. Es necesario prestar atención particular a los matrimonios internacionales. Especialmente cuando la mujer ha venido a Japón para casarse con un hombre que proviene de una zona rural, las diferencias de religión, cultura y lengua crean muchos problemas. Estas mujeres son una presencia creciente en la Iglesia en Japón. La formación sacerdotal debe comprender el estudio de una segunda lengua para ofrecer asistencia pastoral a los inmigrantes.

4.- SOBRE LA PASTORAL PARA AFRONTAR ALGUNAS SITUACIONES MATRIMONIALES DIFÍCILES

a) ¿Es una realidad pastoral relevante en la iglesia particular la convivencia ad experimentum? ¿Es posible estimar numéricamente un porcentaje?
1. Las parejas que se casan después de un período de convivencia no son raras. En base a las estadísticas del Ministerio de Salud y del wellfare (año 2011), el 17% de las parejas que se casan habían convivido en el año precedente al matrimonio.
2. En una respuesta al cuestionario se lee: “casi todas las parejas que se han unido en matrimonio en los últimos años, han comenzado a vivir juntas por varios meses antes del matrimonio. Ninguna pensaba que esto contrastase con las enseñanzas de la Iglesia”.
3. A veces, en la situación no es infrecuente de un partner católico y de uno no católico. El partner no católico no quiere casarse según la ley de la Iglesia. En otros casos, parejas que se habían alejado de la Iglesia vuelven después de años de convivencia o de matrimonio civil.
4. En esta, como en muchas otras materias, un notable número de inmigrantes católicos en Japón tiene particulares necesidades pastorales.
5. Hay muchos casos de católicos que han venido a Japón de otros países y han contraído matrimonio civil con no cristianos. En raros casos, a continuación el cónyuge japonés se hace católico, pero en muchas situaciones la pareja continúa viviendo la propia vida conyugal sin pasar a través de ningún procedimiento eclesiástico. En algunas parroquias rurales, en donde la mayoría de los católicos proviene de otros países, este es otro problema que se añade a muchos problemas pastorales que las comunidades deben afrontar. Ante todo, ya que estos católicos viven en ambientes culturalmente conservadores y participan activamente en la vida de sus parroquias y en la evangelización, es necesario evidentemente una respuesta urgente a su situación.
6. La praxis pastoral de la Iglesia debe partir de la premisa de que la convivencia y el matrimonio civil fuera de la Iglesia han llegado a constituir la norma. La Iglesia debe ser un lugar en el cual estas parejas puedan encontrar una acogida que les permita reflexionar mayormente sobre estos temas.
7. En la elaboración de una orientación pastoral puede ser importante recordar que la única vez en los evangelios en los cuales Jesús encuentra claramente a una persona en situación de convivencia fuera del matrimonio (la samaritana junto al pozo), no centra la atención sobre este aspecto. Trata por el contrario con gran respeto a la mujer y la transforma en una misionera.
b) ¿Existen uniones libres de hecho, sin reconocimiento religioso ni civil? ¿Hay datos estadísticos confiables?
1. No conocemos datos confiables a este propósito.
2. Hay casos de inmigrantes que tienen mujer y familia en su país de origen y luego fundan una segunda familia en Japón. Pero también en este caso no existen estadísticas confiables.
c) ¿Son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular los que están separados y los divorciados casados de nuevo? ¿Cuál es el porcentaje numéricamente estimable? ¿Cómo se enfrenta esta realidad a través de programas pastorales adecuados?
1. Estas personas se encuentran siempre más frecuentemente entre los católicos, aun cuando no tan frecuentemente como en países de mayoría católica. No parece que la tasa de divorcios entre los católicos se distancie mucho de aquella entre los no católicos. El desafío es la oferta de una cura pastoral atenta.
2. Es importante notar que viviendo en un país prevalentemente no cristiano, la mayor parte de los cristianos en Japón termina por casarse con no cristianos. Lo mismo vale para los trabajadores inmigrados provenientes de países católicos (Brasil, Perú, Filipinas, etc.) Muy frecuentemente ellos se casan no solo con un no cristiano, sino con un no cristiano divorciado, que muy probablemente no elegiría hacerse bautizar. Entre los inmigrantes algunos han dejado una familia en su país de origen y a causa del tiempo, de la distancia o de la soledad, dan vida a una nueva familia en Japón. Por esto raramente estas personas reciben el sacramento del matrimonio. Nosotros los acogemos en la Iglesia e invitamos a sus hijos a frecuentar el catecismo dominical, porque son inocentes. Frecuentemente la parroquia es para ellos un lugar que los acepta sin juzgar y busca ayudarles a vivir continuamente en las difíciles situaciones de la vida cotidiana.
d) En estos casos: ¿Cómo viven los bautizados su irregularidad? ¿Son conscientes de ella? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?
1. La mayor parte de las personas que vive en estas situaciones es aparentemente indiferente. Algunos son más disponibles a interrumpir su vínculo con la Iglesia antes que afrontar situaciones en las cuales se sienten juzgados.
2. Hay también muchas personas que en estas situaciones sufren, porque no pueden recibir los sacramentos sin ninguna culpa de su parte.

e) ¿Qué piden las personas divorciadas y casadas de nuevo a la Iglesia a propósito de los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en estas situaciones ¿cuántas piden dichos sacramentos?
1. Pocos piden los sacramentos. Deciden recibir los sacramentos o no recibirlos, y se comportan en base a la propia decisión. Otros simplemente se mantienen lejos de la Iglesia.
2. Hay personas que no saben, que no pueden recibir la comunión, si se han casado después del divorcio. También entre las personas que lo saben, algunas reciben la comunión y hay sacerdotes que no dicen nada aun sabiendo de su situación. Prácticamente todas las personas que van a la Iglesia esperan recibir los sacramentos.

g) ¿Podría ofrecer realmente un aporte positivo a la solución de las problemáticas de las personas implicadas la agilización de la praxis canónica en orden al reconocimiento de la declaración de nulidad del vínculo matrimonial? Si la respuesta es afirmativa ¿en qué forma?

1. Un procedimiento simplificado para la anulación del matrimonio es no solo necesaria, sino esencial. Especialmente en países de misión como en Japón, donde los cristianos son pocos y donde la ley civil admite el divorcio, puede ser muy difícil obtener la cooperación de la parte no cristiana en los procedimientos de la Iglesia. A veces esta última puede ser inclusa acusada de violar derechos humanos fundamentales porque pone obstáculos ulteriores. Es necesario ciertamente una simplificación mayormente en sintonía con las normas legislativas, pero una respuesta realista a la situación en las personas deben afrontar es esencial.
2. Comenzando por los obispos, muchos piden una simplificación de los procedimientos para la declaración de nulidad del vínculo matrimonial de modo de hacer más pastoral la relación con las personas divorciadas y vueltas a casar. Muchos dicen que la razón para la celebración del próximo Sínodo de los obispos sea el deseo del santo padre de acoger los llamados a una tal simplificación de parte de las iglesias esparcidas por el mundo.
Una razón para pedir un cambio, es que el 90% de los matrimonios que se celebran en la Iglesia en Japón tiene lugar entre una persona bautizada y una no bautizada y esto involucra el derecho canónico y los tribunales. También si antes del matrimonio la parte católica promete proteger la propia fe y bautizar y educar a los niños en la fe, después el matrimonio puede ser difícil para la parte católica mantener aquellas promesas. Incluso el simple ir a misa, para no hablar de la petición de bautizar a los hijos, puede ser imposible.
En estas situaciones, en las cuales las promesas no son mantenidas y en las cuales podría darse también el divorcio, el tipo de constitución en juicio de la parte no católica requerido por Roma para la declaración de nulidad, es casi siempre imposible. Obviamente Roma toma como punto de partida suyo el matrimonio entre dos católicos, para los cuales su procedimiento tiene sentido.
Pero estos procedimientos y principios no son aplicables en caso de matrimonio entre un católico y un no católico. Naturalmente, se debería buscar en cuanto fuera posible la colaboración de la parte no católica. Pero en caso de enfermedad mental o de violencia doméstica, por ejemplo, la autoridad para emitir una declaración de nulidad debería corresponder al tribunal local.
3. La simplificación de los procedimientos jurídicos sería la salvación de aquellos que sufren.

h) ¿Existe una pastoral orientada a la atención de estos casos? ¿Cómo se desarrolla esa actividad pastoral? ¿Existen al respecto programas a nivel nacional y diocesano? ¿Cómo es anunciada a los separados y a los divorciados casados de nuevo la misericordia de Dios? ¿Cómo se pone en práctica el apoyo de la Iglesia en el camino de fe de estas personas?

1. No existe un ministerio específico. Los pastores responden del modo más pastoral posible, pero parece que el pueblo de Dios ha sobrepasado la necesidad de un tal ministerio. Las personas toman decisiones y se comportan en base a ellas.

5.- SOBRE LAS UNIONES DE PERSONAS DEL MISMO SEXO

a) ¿Existe en el país una ley civil de reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo equiparadas, de algún modo, al matrimonio?
1. No existe un reconocimiento legislativo de la unión de personas del mismo sexo.
b) ¿Qué actitud asumen las iglesias particulares y locales ante el Estado civil, promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, y también ante las mismas personas implicadas en este tipo de uniones?
1. El estado no promueve estos matrimonios y la Iglesia no ha elaborado una posición particular a propósito de la posibilidad de un eventual cambio.
c) ¿Qué atención pastoral es posible desarrollar en relación a las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones?
1. Hasta ahora no existe ninguna atención pastoral específica.
d) ¿Cómo habría que comportarse pastoralmente, en el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, en vista de la transmisión de la fe?

1 Hasta ahora no existe ninguna atención pastoral específica.

6.- SOBRE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS EN LAS SITUACIONES MATRIMONIALES IRREGULARES

a) ¿Cuál es en estos casos la proporción estimada de niños y adolescentes, en relación a los niños nacidos y educados en familias regularmente constituidas?
1. En base a las estadísticas del Ministerio de Salud del Trabajo y del wellfare (2013), el 2,2% de los nacimientos tiene lugar fuera del matrimonio.
b) ¿Con qué actitud los padres se dirigen a la Iglesia? ¿Qué piden? ¿Solo los sacramentos o también la catequesis?
1 Si los padres se dirigen a la Iglesia, esperan recibir todo esto que se espera recibir de cualquier otra persona que se dirige a ella. Esto puede ofrecer una oportunidad de catequesis acerca de la visión de la vida familiar de parte de la Iglesia.
2 Los padres en situaciones irregulares (divorcio y nuevo matrimonio, bigamia), que llevan a los propios hijos a la Iglesia son a lo más los inmigrantes de otros países. Poseen una fuerte identidad católica aun cuando si la Iglesia puede no aprobar su situación.
c) ¿Cómo las Iglesias particulares intentan responder a la necesidad de los padres de estos niños de ofrecer una educación cristiana para sus hijos?
1. No existe discriminación basada en la situación familiar de los niños. Es evidente que los padres que llevan a sus hijos a la Iglesia, se empeñan en una educación cristiana.

d) ¿Cómo se desarrolla la praxis sacramental en estos casos: la preparación, la administración del sacramento y el acompañamiento?

1. Todos los niños son tratados del mismo modo. En el caso de niños provenientes de situaciones familiares irregulares, la preparación a los sacramentos (bautismo, primera comunión, confirmación) puede ofrecer una oportunidad para evangelizar y catequizar a toda la familia.

7.- ACERCA DE LA APERTURA DE LOS ESPOSOS A LA VIDA

a) ¿Tienen los cristianos un real conocimiento de la doctrina de la Humanae vitae sobre la paternidad responsable? ¿Qué conciencia se tiene del valor moral de los diferentes métodos de control de los nacimientos? ¿Qué profundizaciones podrían ser sugeridas sobre esta materia desde el punto de vista pastoral?
1. Hoy los católicos o son indiferentes hacia la enseñanza de la Iglesia o no la conocen.
2. Muchos católicos en Japón no han escuchado hablar jamás de la Humanae vitae y si alguna vez han escuchado hablar, probablemente no la consideran importante para su vida. Los valores sociales y culturales como también las consideraciones económicas son más importantes.
3. Aun pudiendo haber alguna mención a la enseñanza de la Iglesia acerca del control artificial de los nacimientos en los cursos prematrimoniales, la mayor parte de los sacerdotes no lo subraya en particular. Un católico casado o un no católico puede encontrar aquella enseñanza imposible de observar.
4. Existe una enorme diversidad entre el Vaticano y la realidad. En los cursos de educación sexual en la escuela se recomienda el uso del profiláctico.
b) ¿Es aceptada la mencionada doctrina moral? ¿Cuáles son los aspectos más problemáticos que dificultan la aceptación en la gran mayoría de los matrimonios?
1. En general no se conoce y no se enseña la doctrina moral de Humanae vitae, y cuando se la conoce no se la sigue.
c) ¿Qué métodos naturales son promovidos de parte de las Iglesias particulares para ayudar a los cónyuges a aplicar la doctrina de la Humanae vitae?
1. Hay algunos tentativos de introducir prácticas como el método Billings, pero pocas personas lo conocen. Por otra parte, la Iglesia en Japón no está obsesionada por las cuestiones sexuales.
d) ¿Cuál es la experiencia respecto a este tema en la praxis del sacramento de la Penitencia y en la participación en la Eucaristía?
1. Aparte del aborto, parece que no hay muchos sentimientos de culpa acerca de la contracepción.

e) ¿Qué contrastes se detectan entre la doctrina de la Iglesia y la educación civil en relación a esta temática?

1. En general, la educación civil presenta favorablemente prácticas como el aborto, el uso del profiláctico (especialmente para evitar el Sida), el divorcio y el nuevo matrimonio y sobre todo enseña la separación entre la sexualidad y la procreación.

f) ¿Cómo se puede promover una mentalidad más abierta a la natalidad? ¿Cómo se puede favorecerse el aumento de los nacimientos?

1 Muchas mujeres trabajan fuera de la casa y esto incide en el número de hijos. Los otros costos de la educación de los hijos hasta la edad adulta, especialmente el costo de la enseñanza, descorazona a las personas para echar al mundo más de un hijo, ya que muchas personas viven en apartamentos en vez de casas particulares, por lo que la falta de espacio limita el número de los hijos que puede tener una pareja. Una consecuencia de la alta tasa de urbanización de la sociedad japonesa es la pérdida de una red de parientes fácilmente accesible para colaborar en la ayuda de los hijos. También las incertezas acerca de la situación económica de largo plazo de Japón desincentiva a las personas a tener más de un hijo.
2. Además de los factores económicos que conducen a una baja en la tasa de la natalidad, hay también factores sociales. Las mujeres desean cumplir también otras elecciones además de la sola maternidad. Normalmente un estilo de vida materialmente confortable es imposible para una familia con más hijos.
3. A fin de que todos los hijos puedan vivir con la dignidad de los hijos de Dios, la planificación familiar para asegurar a ellos el acceso al alimento, a la cura médica y a la instrucción es una responsabilidad.
4. A la luz de estas razones, para mejorar la situación actual, la Iglesia tendría que colaborar en varios modos con el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil. Por otra parte, la preparación al matrimonio debe tener en cuenta que la planificación familiar así como la generación y educación de los hijos es parte del matrimonio.

8.- ACERCA DE LA RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE LA FAMILIA Y LA PERSONA

a) Jesucristo revela el misterio y la vocación del ser humano ¿La familia es realmente un ambiente privilegiado para que esto tenga lugar?
1. También en una familia en la cual un solo miembro es católico, cada miembro es un don único de Dios.
2. La familia puede ser un lugar en el cual los individuos reconocen la reciproca dignidad y se unen en la oración. Juntos, ellos suman las respectivas fuerzas. En la dificultad y en la crisis que atraviesa la familia, ellos conservan la fe en un propósito de amor y unen sus dificultades al sacrificio de Cristo en la cruz. Así la familia se convierte en una verdadera escuela de amor, una iglesia doméstica. Además, a través de la solidaridad con las personas, especialmente con los necesitados, ellas comparten las bendiciones espirituales y materiales que han recibido y así ofrecen al mundo un testimonio de amor.
3. Cada niño tiene necesidad de experimentar el cuidado amoroso, protector, de los padres. En una familia plenamente en paz, la existencia del niño debe ser afirmada y la soledad evitada. Deben haber allí cantos y juegos y enseñanzas gozosas. Cuando se cometen errores, debe haber allí la oportunidad de corregírseles, de modo que los hijos puedan crecer con confianza en la realización de sus propios sueños. Debemos construir familias en las cuales se pueda realmente experimentar todo esto.
4. Los niños deben sentir que Jesús está siempre con ellos, por lo cual no están nunca solos. Él es la verdadera esperanza de todos nosotros.
b) ¿Qué situaciones críticas de la familia en el mundo actual pueden constituir un obstáculo para el encuentro de la persona con Cristo?
1. El exceso de informaciones y la difusión del consumismo, del hedonismo y del individualismo.
2. Los padres que están ocupados en la vida cotidiana y tienen pocos márgenes para las emociones, no logran tener tiempo para encontrar a Dios en la tranquilidad, el silencio y la oración.
3. Los niños están sumergidos por las informaciones. Están ocupados también después de las horas de escuela. No tienen ni siquiera el tiempo para dormir suficientemente o para jugar. Así, falta el silencio interior en el cual poder encontrar el yo verdadero. Por esto, obviamente no rezan.
4. Cuando ambos padres trabajan, muchos niños a la vuelta de la escuela encuentran la casa vacía. Las comidas en común son raras. En consecuencia, faltan las ocasiones para conversar.
5. comunión cada uno es solo y experimenta poco esto que significa amar y ser amado.
5 A veces, los maridos y las mujeres no respetan la personalidad única de uno y de otro. A veces consideran a sus hijos como su propiedad en vez de respetarlos como dones de Dios.
6 También si la familia debiera ser un refugio en el cual las personas puedan restablecer la confianza, después de haber sido repetidamente golpeadas por la desconfianza, el estrés y ser tratadas como objeto afuera de la familia, las oportunidades de curación se han vuelto escasas. Muchos niños son incapaces de experimentar el amor desinteresado y permanente de Dios a través de sus propios padres.
7 Puede haber allí una disminución en la percepción de la vocación y responsabilidad de parte de los padres. También factores externos como las expectativas sociales, el individualismo y el relativismo, inciden negativamente a este propósito.
8 La violencia doméstica, las violencias sexuales sobre menores, el abandono de las relaciones sociales y el suicidio han llegado a convertirse en problema que interpelan a la Iglesia. Estos problemas no son discutidos abiertamente ni en la sociedad ni en la Iglesia. Allí donde los cristianos son pocos, se dan muchos casos en los cuales hay un solo creyente en la familia, por lo cual existen pocas oportunidades de compartir las preocupaciones domésticas.
9 Ya que muchos jóvenes se transfieren a las ciudades, crece rápidamente el número de las personas ancianas en el campo. Muchos católicos ancianos son sacados de los compromisos de la vida parroquial y pueden llevar una vida de soledad. Hay pocas estructuras para los ancianos vinculadas a la Iglesia y católicos que entran en otras instituciones son separados de la Iglesia, también en el momento de la muerte. Pocas instituciones públicas o privadas acogen favorablemente las visitas del personal religioso. Algunas prohíben incluso estas visitas. Puesto que el número de católicos que viven en hospitales o instituciones aumenta, es conveniente que la Iglesia subraye a nivel social la necesidad que la fe esté presente en el momento del término de la vida.
c) ¿En qué medida las crisis de fe que las personas pueden atravesar inciden en la vida familiar?

1. En medida notable. En el pasado, cuando la personalidad o los valores de la pareja coincidían o existían otras situaciones que hoy causan el divorcio, los cónyuges confiaban en Dios y superaban las dificultades. Actualmente, también cuando una pareja es creyente, el sentir común les persuade que no tienen necesidad de la fe para afrontar estas situaciones. La vida de la familia cristiana es sobrepasada por los valores de la sociedad. En otros términos, no refleja más el sentido cristiano de la fe y la concepción de humanidad. Por esto, también si los hijos crecen en una familia cristiana, los valores que absorben son aquellos de la sociedad. Movidos a bailar según la música de la sociedad que acentúa el estudio en vista al éxito económico y animados por el deseo de no ser marginados por la sociedad, los jóvenes no tienen márgenes para cultivar una vocación. Esta es la más grande crisis de fe que hay en las familias.
2. Existe el riesgo que a causa de la crisis de fe, Dios desaparezca de la familia, la cual posteriormente termine por convertirse en un lugar cerrado en sí mismo, sin amor.
3. La crisis de fe es también una crisis de amor. Se vuelve imposible aceptar con amor la propia vida y aquella de los otros, resulta invalidado el fundamento mismo de la vida familiar -paz en la mente y disposición de fe y de amor.
4. Cuando mente y cuerpo están concentrados sobre un breve período, la preocupación por el espíritu desaparece.
5. Hay una crisis de fe cuando se debilita la relación con Dios y desaparece el temor de Dios, poniéndose a sí mismos al centro. Entonces las relaciones humanas llegan a ser difíciles y la vida de familia es amenazada. Esto vale por ejemplo, cuando la muerte no es acompañada, cuando se niegan los cuidados a los ancianos, cuando se abandonan a los niños, cuando se dan violencias sexuales sobre los hijos o sobre los padres, cuando los jóvenes se aíslan a nivel social. De este modo, los problemas de la sociedad moderna sobrepasan la capacidad de la familia para afrontarlos, causando la disgregación de la familia, de la comunidad civil y de la comunidad cristiana. Es necesario urgentemente despertar el interés de las familias por su vida familiar e involucrarlas en ella

9.- OTROS DESAFÍOS Y PROPUESTAS

¿Existen otros desafíos y propuestas en relación a los temas tratados en este cuestionario que merezcan ser considerados como urgentes o útiles?

1. Es necesario agregar el cuidado pastoral de las personas que encuentran dificultades en su vida familiar con la visión de las enseñanzas de la iglesia sobre el matrimonio y la familia. Es necesario, además, no limitarse a decir simplemente a los hombres y a las mujeres que no siguen las normas establecidas por la iglesia que están fuera de la comunidad, sino ofrecerles oportunidades para encontrar a la comunidad cristiana. Actualmente, es difícil afirmar que en nuestras parroquias se hayan difundido actitudes más adecuadas o que la misma concepción del matrimonio no se haya diluido también entre los católicos.
2. Las preguntas y las temáticas de este cuestionario, han sido elaboradas en razón de la mentalidad de países cristianos en los cuales la familia entera es cristiana. Los matrimonios en los cuales los contrayentes son de distinta religión, por ejemplo, ellos parecen ser considerados un problema. Ante todo, en Japón la inmensa mayoría de los matrimonios son mixtos. En este contexto, debemos interrogarnos sobre qué significa la expresión “familia cristiana”. El creciente número de personas que no se casan, el aumento de familias monoparentales, la situación de los ancianos y el envejecimiento de la sociedad, y problemas que encuentran los hijos de personas mayores, son todos problemas que hoy debe enfrentar la vida familiar y que eran inimaginables en el pasado.
3. Este “año de la familia”, a lo largo de dos años ofrece a la iglesia la oportunidad de reexaminar y profundizar la concepción evangélica de la familia.
4. Aun siendo importante continuar subrayando la importancia de la familia y de la vida, la Iglesia debe presentar también un rostro que sana, sostiene y anima a aquellos que no pueden alcanzar el ideal, antes de limitarse a juzgar y criticar.
5. Para una Iglesia como la existente en Japón, ceremonias como los matrimonios y los funerales deben constituir una oportunidad para proclamar el Evangelio. Es necesario empeñarse mayormente en esto. Naturalmente, esta es la premisa que sostiene toda la actividad de la Iglesia, tanto como la liturgia cotidiana, pero la mayoría de aquellos que participan en los matrimonios, en los funerales, en las misas conmemorativas y en las misas de los aniversarios, no son cristianos. Para muchos de ellos, es el primer encuentro con la Iglesia católica. Aun no siendo una evangelización directa, estos encuentros ofrecen a los participantes la posibilidad de oler el “perfume” de la vida cristiana.
Mientras se toman en consideración los varios problemas que encuentra actualmente la vida de la familia, es importante recordar y subrayar los puntos fuertes de la familia tradicional japonesa. Sin ninguna necesidad de ser animados, invitados o alentados, los japoneses continúan participando en los funerales y matrimonios, considerando la cosa absolutamente normal. Esta es la fuerza de la tradición que no puede ser ignorada. La Iglesia debe usarla. Frecuentemente la Iglesia decepciona a este propósito, poniendo una vara muy alta para el ingreso en ella y escasa hospitalidad y gentileza en la práctica. La carta a los hebreos enseña: “no olvidéis la hospitalidad; algunos, practicándola, sin saberlo han acogido a los ángeles” (13,2). La iglesia debe ser un refugio para aquellos que son desechados en camino de la vida, y las ocasiones ofrecidas por las ceremonias son lugares en los cuales ellos pueden experimentar estos refugios.

15 de enero de 2014,

Peter Takao Okada, arzobispo de Tokyo, Presidente de la Conferencia de los obispos católicos de Japón.

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