Respuestas iglesia belga

A. EL CUADROBelgica

En preparación al Sínodo y en vez de las lineamenta acostumbradas (que son las primeras líneas temáticas) a las cuales los obispos tenían que reaccionar, las instancias romanas hicieron llegar a todas las conferencias episcopales un cuestionario detallado para una consulta de todo el pueblo de Dios. Este cuestionario incluye 9 preguntas temáticas y sub-cuestiones (En total son 39 preguntas abiertas) y fue difundido de manera muy amplia en la Iglesia de Bélgica. En total, se recibieron 1489 respuestas provenientes de personas privadas, de grupos o de expertos… El estilo de estas respuestas varía desde reflexiones cortas sobre una selección de preguntas hasta consideraciones detalladas de decenas de páginas. Las respuestas han sido tratadas por los servicios de la Conferencia episcopal en una síntesis que será enviada a Roma. El proceso fue acompañado por cinco teólogos de la Katholieke Universiteit Leuven y de l’Université Catholique de Louvain (Universidad católica de Lovaina, flamenca y francófona).
Las respuestas representan a más de 3000 personas. Llama la atención constatar que les respuestas francófonas forman la mayoría (70%). No se precisa le medio social de los que contestaron. Esto significa que no representan proporcionalmente ni los creyentes belgas, ni la sociedad: estas personas dieron su percepción y su opinión. Este sondeo no corresponde siempre necesariamente con los resultados de encuestas científicas empíricas o teóricas. Esto relativiza el resultado sin suprimir su valor: a través de las respuestas aparece lo serio con el cual una cierta cantidad de personas ha expresado que se sentían involucradas por el tema ‘Iglesia, matrimonio y familia’.
Una dificultad apareció para varias preguntas porque pedían conocimientos y competencias más que opiniones. Muchos de los que contestaron reaccionaron muy positivamente a la organización del sondeo, pero emitieron críticas en cuanto al estilo y a la formulación de las preguntas. En lo que concierne el resultado deseado por esta consulta al Pueblo de Dios, podemos afirmar que esta nueva iniciativa, sin ninguna duda, nos hará progresar.

B. ALGUNAS LÍNEAS GENERALES QUE SOBRE SALEN DEL TRABAJO
El Papa Francisco tomó la iniciativa de organizar de repente dos sínodos sobre “la familia en el contexto de la nueva evangelización”. Su preocupación es que la fe traiga el amor y la amistad liberadora de Dios en la vida real y diaria de cada uno. La evangelización no puede entonces empezar en ningún otro lugar que no sea la familia real, primer lugar de vida y punto de partida de la participación en la sociedad.
La distancia creciente entre la familia bajo todas sus formas tal como la conocemos hoy y la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, forma, según la encuesta, la principal preocupación de los que responden. Relaciones demasiado tensas entre fe y familia complican peligrosamente la confesión de la fe en la vida diaria. Los que responden piden entonces que la Iglesia haga coincidir mejor su enseñanza y muchas veces la interpretación pastoral que resulta, con la realidad vivida. Paralelamente, señalan que no concuerdan como cristianos con la evolución de la sociedad belga, que también es origen de esta tensión. Se pide entonces a la Iglesia reducir una serie de tensiones entre fe y familia. Piden también a la Iglesia apoyar la familia para que pueda situarse frente a las evoluciones de la sociedad que son inconciliables con una visión cristiana de la familia. Esta doble pregunta es sin duda el sujeto principal que sale de este trabajo.
En unión con esto, podemos todavía discernir algunas tendencias generales:
– Los que contestan dicen no conocer bien la enseñanza eclesial sobre el matrimonio y la familia, pero ser interesados por una formación en la materia.
– Hay una diversidad de posiciones sobre los distintos temas se manifiesta entre los que contestan con una dominante clara: el deseo de volver a pensar varios de los temas. La mayoría adopta una posición moderada. Al lado de una divergencia de opiniones, constatamos también entre los que contestan una real adhesión a la visión de base sobre el matrimonio y la familia tal como la propone la autoridad eclesiástica.
– Una tensión se hace perceptible entre la protección de la enseñanza y la entrada en diálogo con la cultura. Este diálogo debe establecerse con un doble objetivo: comunicar la enseñanza de manera clara y pedagógica, pero también tener la apertura necesaria para adaptar la enseñanza a través de un diálogo con la cultura.
– La misma tensión se manifiesta entre lo que propone la Iglesia como medio de vida más profunda y de felicidad, y una aproximación misericordiosa para con aquellos que se alejan de ella. Aquí, a veces, la pregunta de fondo es la de saber cuáles caminos son realmente vivificantes.
– Los que contestan dicen vivir una tensión creciente entre lo que la Iglesia ofrece, hacia dónde las convicciones personales los hace adherir, y por otra parte, el proceso decisional político y las evoluciones sociales que se viven en Bélgica.

C. PRINCIPALES RESULTADOS DE FONDO POR PREGUNTA Y POR TEMA
1.- Sobre el conocimiento y la difusión de las Sagradas Escrituras y del Magisterio de la Iglesia sobre el matrimonio
El conocimiento de la enseñanza de la Iglesia es mayoritariamente débil, solamente algunas personas interesadas están muy enteradas. Los que contestan indican sin embargo que la enseñanza puede intervenir indirectamente por lo vivido en el seno de la familia y de la sociedad. Pero aquí chocamos con un punto de tope. Sobre ciertos elementos de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, no hay mayoritariamente acuerdo con el magisterio y se hace difícil, para no decir imposible, vivir esta enseñanza en el seno de la familia y de defenderlo en la sociedad. Estos puntos se conocen: la contracepción llamada artificial, la posición de los divorciados vueltos a casarse, la condenación de los actos homosexuales, la sexualidad fuera del matrimonio en diversas circunstancias… Las personas se extienden largamente sobre este tema y motivan principalmente de tres maneras esta dificultad respecto a la enseñanza de la Iglesia. En primer lugar: algunas posiciones eclesiales son condenadas por los encuestados, porque contrarias al espíritu del Evangelio. Además consideran la enseñanza como algo sobrepasado, desligado de la realidad, algo que refleja una incomprensión de la familia actual y entonces hacen pregunta sobre la incompetencia de la Iglesia sobre cuestiones medicales complejas. En tercer lugar, indican que lo que puede ser un ideal resulta inaccesible por causa de las tendencias sociales, y esto complica terriblemente el ‘vivir como cristiano’ en nuestra sociedad. Sin embargo, los firmantes estiman que es necesario proteger la familia y el matrimonio y que esta protección es una tarea profética para la Iglesia. Una minoría se dice partidaria de la integralidad de la enseñanza de la Iglesia e insiste particularmente sobre la necesidad de crecer en la fe y la gracia para aprender a vivir de esta enseñanza.

2.- Sobre el matrimonio ‘según la ley natural’
Esta expresión significa para la Iglesia que el matrimonio es una realidad desde el comienzo de la creación y de la instauración de la naturaleza humana y entonces no en el sentido de un matrimonio religioso. El término ‘ley natural’ produce numerosas reacciones en los firmantes: ésta es casi ridiculizada en la sociedad y los cristianos también tienen dificultad con el término porque lo entienden como constreñimiento para la libertad humana. Desligado de lo que se entiende con este término de ley natural, la significación del matrimonio no parece clara para razón de la misma manera que las formas de relaciones alternativas que tiene derecho para existir. La experiencia concreta del matrimonio y de la familia que las personas constatan a su alrededor, muchas veces con personas próximas y amadas, los hace dudar con respecto a conceptos teóricos o a ideales difícilmente alcanzables.
Y las dudas sobre el matrimonio ‘según la ley natural’ se traducen en una posición incierta en la predicación, en la profundización y la formación… también en los cristianos. Algunos piden entonces a la Iglesia establecer una distinción muy clara entre el matrimonio como la Iglesia lo entiende y las diversas formas de vida comunitaria que la sociedad agrupa ahora bajo el término de ‘matrimonio y formas asimiladas’. En el cuadro de la preparación al matrimonio religioso, se solicita a los no practicantes que piden el matrimonio a la iglesia, una preparación más larga para el sacramento. Al mismo tiempo, se constata en nuestro país que los no practicantes que desean el matrimonio se dirigen cada vez menos a la Iglesia.

3.- La pastoral de la familia en el contexto de la evangelización
La preparación al matrimonio parece cada vez más importante en la medida en que el matrimonio religioso se hace menos evidente y en la medida en que la distancia entre las personas casadas y la comunidad de los creyentes crece. Esta pastoral del matrimonio es hoy de calidad desigual, estiman los firmantes y está amenazada también por la disminución de los participantes de la comunidad eclesial.
La educación a la fe en la familia se hace en primer lugar por el testimonio en palabra y actos. Varias veces se hace referencia al ejemplo de una vida que da testimonio del don de sí. Pero también se indica que todas las situaciones familiares que la Iglesia juzga como irregulares pueden también funcionar como iglesias domésticas.
Unir la palabra al acto de fe no parece fácil y se siente como casi imposible cuando los hijos entran en la adolescencia y deben efectuar sus propias elecciones con respecto a la fe. La familia como Iglesia doméstica necesita entonces ser apoyada por formas más amplias de comunidades eclesiales como la parroquia, los movimientos, la pastoral de jóvenes.

Se puede decir lo mismo en cuanto a la oración en la familia: esto da resultado todavía a veces con los niños y los firmantes buscan una aproximación creativa. Con los jóvenes en adolescencia, orar en familia y como familia se hace muy difícil. La ‘transmisión’ de la fe no parece funcionar en nuestra sociedad. Los jóvenes no pueden alcanzar la fe de manera libre y personal. Ya no hay conflictos de generación sobre estos temas porque la mayoría de los mismos padres ya no están sólidamente anclados en la fe. Los firmantes nombran muchas veces como valores evangélicos los valores humanos que los padres quieren transmitir a sus hijos.
Los creyentes sitúan su contribución al matrimonio y a la familia en el hecho de nunca excluir a alguien pase lo que pase. El testimonio cristiano consiste menos en la mantención de una doctrina y más en la acogida, el diálogo, la hospitalidad, el respeto del otro, la disponibilidad para escuchar, la comprensión, la bondad… La familia debe ser un ‘oasis de paz’. Ella puede entonces ofrecer la hospitalidad a otras parejas y familias que viven una situación de crisis. Estas familias y estas parejas en crisis se sienten demasiadas veces rechazadas por el contenido del discurso de la Iglesia sentido como demasiado duro aunque ellos reconocen que esta misma Iglesia los acoge y ayuda cuando es posible.

4.- Sobre la pastoral para afrontar ciertas situaciones matrimoniales difíciles.
El cuestionario busca informa con esta rúbrica sobre la cohabitación antes y fuera del matrimonio, sobre los divorciados y los divorciados vueltos a casar y sobre las relaciones de las personas que viven en esta situación con respecto a la Iglesia y los sacramentos… Los firmantes mencionan en primer lugar que estas situaciones no se viven como algo difícil en nuestra sociedad: todos estos grupos pertenecen a la composición ‘normal’ de la comunidad.
Respecto de los cohabitantes, defienden una aceptación y un respeto hacia lo que puede parecer como un ‘matrimonio en devenir’. Al mismo tiempo, subrayan el valor del matrimonio como cumplimiento de esta relación. Se mencionan aquí tres grupos de cohabitantes cuya relación no están formalizada: los jóvenes con una perspectiva de futuro incierta en muchos aspectos, las personas heridas por la vida y que no se atreven a comprometerse, las personas de edad que, por diversas razones, no desean un compromiso total. Para todos estos grupos, los firmantes aconsejan la tolerancia, la hospitalidad y la proposición de un camino con Dios.
En lo que concierne a los divorciados, vueltos o no a casar, los encuestados llaman la atención en primer lugar sobre la importancia numérica de este grupo y por eso, hay que tomarlo en cuenta en nuestra sociedad. El divorcio no es una situación excepcional y debe ser integrada a la manera en la cual la Iglesia se vuelca hacia el matrimonio y la familia. Es necesario considerar el divorcio como una situación que es parte de la Iglesia.
Diversas proposiciones fueron presentadas sobre el acceso a los sacramentos de parte de los divorciados vueltos a casar, pero también se pide que la Iglesia no se focalice unilateralmente sobre este problema. Una mayoría pide que la Iglesia deje de hacer una diferencia con respecto a las parejas ‘normales’.
Fracasos y accidentes pueden producirse en el camino. La segunda relación debe beneficiar de las mejores suertes también con el acercamiento a los sacramentos. También se hace referencia a la manera como las Iglesias ortodoxas reaccionan frente a estas situaciones (ellas conocen la posibilidad de un segundo matrimonio no sacramental después del divorcio). Podemos afirmar que la reforma más exigida por los encuestados es la de la enseñanza de parte de la Iglesia sobre la comunión para los divorciados vueltos a casar (y también la de la doctrina sobre la contracepción – ver adelante la pregunta 7). Señalan que el término ‘situación marital irregular’ les parece hiriente y testimonia cierta arrogancia. Muchos divorciados, vueltos o no a casar, no dan la misma significación a su situación de vida que la que da la Iglesia porque ellos no tienen conocimiento o la rechazan.
Muchas veces, cuando todavía tienen una relación con la fe y con la Iglesia, los divorciados resienten un dilema entre el abandono de la felicidad que volvieron a encontrar y el abandono de una unión con la Iglesia. Algunas respuestas subrayan la incomprensión al respecto, pero también la cólera y la amargura. Encuentran que la reglamentación de la Iglesia es contraria al Evangelio sobre este punto. El procedimiento de declaración de nulidad de un matrimonio, aun si fuera simplificado, puede a penas remediar eso. Cierto número de encuestados piden que la Iglesia reconozca una forma de ‘muerte psicológica’ del matrimonio al lado de la nulidad del matrimonio y reflexione sobre una segunda bendición religiosa del matrimonio.
Sin embargo se estima mucho el acompañamiento y acogida ya ofrecidos localmente por la Iglesia a los divorciados. Aquí también se distinguen las ‘comunidades locales’ de la jerarquía.

5.- Sobre las uniones de personas del mismo sexo
Los encuestados hacen referencia a la ley belga que reconoce el matrimonio homosexual, pero evalúan a ésta de manera crítica. Una mayoría pide que la Iglesia reconozca las relaciones homosexuales, también bajo una forma jurídica más estable y sin rechazo moral. Pero está claro que una duda subsiste dentro de los encuestados en lo que concierne el término de matrimonio y sobre el alineamiento de tales relaciones con éste último. Muchos encuestados piden a la Iglesia no renunciar a su oposición a este respecto.
La actitud pastoral de la Iglesia con respecto de estas personas debe nuevamente unir hospitalidad y respeto, apertura, benevolencia, a veces compasión, diálogo… Tenemos que recordarles que son amados por Dios, valorizar su fe y su amor, no juzgarlos y, si es necesario, volver a formar el corazón de la comunidad eclesial en esta óptica. Algunos encuestados hacen referencia en este sentido al papa Francisco. Otros encuestados rechazan los actos homosexuales como tales, pero piden también el respeto para un proceso de crecimiento.
Cuando las parejas homosexuales tienen hijos, se pide de manera unánime que ninguna diferencia se haga entre estos niños y los demás. Los encuestados suponen que esto no es un problema mayor en nuestro país. Subrayan sin embargo una dificultad durante la enseñanza de la religión como resultado del conflicto entre la situación familiar y la visión de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.

6.- Sobre la educación de los hijos dentro de los matrimonios irregulares
Según las cifras de la Comisión interdiocesana para la Pastoral familiar, alrededor de la mitad de los hijos nacidos en Bélgica llegan fuera del matrimonio, mientras que solamente el 13% nacen fuera de una unión de cohabitación estable. Este dato hace reaccionar nuevamente los encuestados contra el término de ‘irregular’.
Los padres de estas familias que se dirigen a la Iglesia, lo hacen en el mismo estado de espíritu que los demás padres. Muchos piden los sacramentos como un ritual de paso y son menos conscientes del significado cristiano del sacramento. La petición de un sacramento puede ofrecer a la comunidad eclesial una excelente ocasión de acompañarlos. Los encuestados estiman que, por esta razón, no hay lugar para hacer diferencia entre estas familias y estos niños y los demás, y no constatan que la hay en la práctica. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta las situaciones específicas que requieren de formas especiales de hospitalidad y de acompañamiento por ejemplo cuando los niños viven de manera alterna en dos direcciones diferentes. Subrayan también que una tensión es posible entre la situación de la familia y la enseñanza religiosa, en la medida en que la Iglesia rechaza en su enseñanza la situación irregular de los padres y de los hijos y que la educación religiosa promueve.

7.- Sobre la apertura de los esposos a la vida
Los encuestados subrayan que las posiciones de la Humanae Vitae (1968) sobre la paternidad responsable han hecho alejarse a muchas personas de edad de la Iglesia mientras que muchos jóvenes no tienen ningún conocimiento de estas posiciones. Una gran mayoría toma acto del hecho que la Iglesia se opone a la contracepción, pero la estima muy normal hoy y piensa que los cristianos efectúan aquí una elección moral. Muchos desean que la Iglesia modifique su punto de vista al respecto y avanzan muchos argumentos. Estos mismos encuestados emiten al mismo tiempo críticas sobre la banalización de la sexualidad en nuestra sociedad y la importante disociación entre vida sexual, construcción de una relación y procreación.
La Iglesia no comprende de manera adecuada desde lo interior la vida de pareja y de familia, aun cristianas, y las preguntas que se hacen sobre la paternidad responsable, el amor y la ternura, estiman varios encuestados. La fecundidad es mucho más que solamente el hijo. La diferencia entre métodos ‘naturales’ y contracepción artificial está cuestionada así como las diferentes evaluaciones morales al respecto. Los encuestados perciben también una cierta indiferencia al respecto, además del rechaza de la posición de la Iglesia: aquí interviene la conciencia personal, la libertad y la responsabilidad de los involucrados. Además, estos temas han sido hasta ahora poco tematizados en nuestras regiones. Hacen también referencia a la generalización de la cohabitación: en la preparación al matrimonio, se constata que la mayoría de las parejas ya han realizado su elección en este ámbito.
Otras encuestados reconocen sin embargo el derecho de la Iglesia de iluminar la conciencia. Algunos piden que Humanae Vitae se mantenga más bien como horizonte o ideal.
El rechazo de Humanae Vitae es principalmente motivado por las condiciones de vida de nuestra cultura y de nuestra época. La perspectiva ecológica es también nombrada: ¿cuál es la capacidad de acogida de nuestro planeta? La pregunta ‘cómo favorecer el crecimiento del número de nacimiento’ trae consigo reacciones negativas en muchos encuestados: no está ni en la competencia, ni en la función de la Iglesia el hacer crecer el número de nacimientos, dejando en silencio los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales del tema. Muchos encuestados indican al mismo tiempo que un cambio de mentalidad en la sociedad sería necesario, donde el hijo sería bienvenido y no pensado solamente como una carga y que regalaría nuevamente una consideración a la vida familiar y al hecho de ser padres. La sociedad debe crear condiciones para proteger el funcionamiento de la familia, más que complicarlo.
Además se nota que muchas partes de Humanae Vitae están ya asumidas: el hecho de dar la vida a hijos debe ir a la par con la posibilidad de educarlos, una dignidad fundamental de cada vida… Pero se observa todo un abismo profundo entre la Iglesia y la sociedad sobre este tema y se critica a ambas partes: a la Iglesia por su rigor, a la cultura por su desregulación casi total de la vida sexual. Se pide que ambas se acerquen sobre los temas que se relacionan con el sentido y el significado de la sexualidad. Se advierte también que demasiado pocas voces matizadas se atreven a expresarse en el seno de la comunidad eclesial porque estos temas son sensibles dentro de la Iglesia. La visión de Humanae Vitae/la Iglesia sigue demasiado alejada de la esfera de vida de los jóvenes. De hecho, ellos escuchan solamente las voces más extremas, tanto de la Iglesia como de la sociedad. Algunos encuestados dicen poner su esperanza en el discurso del papa Francisco para remediar el bloqueo.
Por fin, algunos encuestados subrayan la dificultad de nuestra cultura de dar espacio a una ‘nueva problemática’ que se ve venir. Un acompañamiento de los padres con matices y respeto se juzga indispensable.

8.- Sobre la relación entre la familia y la persona
Bajo este título, el cuestionario evalúa cómo la familia ayuda a una persona a conocerse y a encontrar su vocación y también los obstáculos que pueden acontecer. En gran mayoría, los encuestados confirman que la familia es un lugar privilegiado para la revelación de Cristo, del misterio y de la vocación de la persona. No solo se escucha todo esto en la familia, también se aprende a vivirlo. La familia como comunidad de amor sigue siendo, según los encuestados, la célula de base de la sociedad y de la Iglesia. La familia como Iglesia doméstica requiere de una ayuda más importante de parte de la Iglesia, de la escuela, de los movimientos juveniles… Las dificultades pueden manifestarse tanto en la familia, en la sociedad, como en el discurso de la Iglesia. Algunos encuestados hacen notar que las dificultades que atraviesan una familia pueden ayudar a los miembros a crecer en el amor y en la fe. El amor es lo más importante en una familia, sin perjuicio que esté en una situación regular o irregular.
Una crisis de fe o su desaparición dentro de la familia tiene, para la mayoría de los encuestados, un impacto negativo sobre esta situación. La estabilidad de la pareja y de la familia puede, por eso, ser amenazada o, entonces, la familia puede llenar el vacío con otros objetivos. Al respecto, se hace referencia a la situación deplorable de muchas parroquias donde las familias no encuentran mucha ayuda para su fe.

9.- Otros desafíos y proposiciones con respecto a los temas del cuestionario
Muchos encuestados formulan sus propias consideraciones finales para esta pregunta. Confirman la línea de sus respuestas anteriores, evalúan la iniciativa y la formulación del cuestionario, etc. Vuelven a tomar las grandes líneas de los temas que ya hemos pasado revista supra (ver punto B). Como proposición, vuelve en varias oportunidades el hecho de dar más atención al aspecto físico del crecimiento de una relación, una mejor situación de la posición eclesial dentro de las diferentes culturas, el hecho de renunciar a toda voluntad de poder en el seno de la Iglesia… Esta debe focalizarse más en la Buena Noticia, la persona de Jesús y el encuentro con Él más que sobre temas morales, según los encuestados. Sobre esta base, la Iglesia podrá proponer valores morales fundamentales sin traducirlos demasiado rápido en mandamientos y en prohibiciones. Se pide al Iglesia una gran apertura para con las diferentes familias de hecho.
Otros temas que vuelven son el celibato obligatorio para los sacerdotes y sus condiciones de vida, el lugar de la mujer y de los laicos en la Iglesia, la importancia del compromiso de los cristianos en la Iglesia y en la sociedad y el apoyo que se les debe proyectar.

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